Alex Courant
Poeta adicto al portal
Un día me perdí
Un día me perdí cual peregrino
siguiendo sólo al sol de tu figura,
me adentré hasta la noche más oscura
para hallar con tus ojos el camino.
Desafíe al celaje del destino
trasponiendo mi juicio por locura,
abandone a mis dioses con bravura
por el pecado del querer genuino.
Dejé mi piel, mi sangre, carne y alma,
en el cofre de oro de tus manos.
Todo lo entregue; me quedé vacío.
Hoy que la tierra me sepulta en calma
y ávidos me devoran los gusanos.
¡Siempre, mi amor, fui más tuyo que mío!
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