Amelia Duna
Poeta recién llegado
Un día ,solo un día
Me dirigí a las escaleras y comencé a bajar rápidamente, por que así lo hago siempre
Y en un segundo me di cuenta que no era necesario, que podía bajar lentamente como si no hubiera tiempo.
Rocé con la mano el barandal blanco y miré cada escalón. Al llegar al último, observé a mi alrededor y caminé hacia la cocina.Me quedé acostada allí, y al momento comencé a llorar.Estaba desconsolada y vacía, como mi casa esa tarde.
Aún así podía ver la luz color ámbar pasar por las cortinas. Adoraba esa luz, como la mañana y la tarde cuando todo parece estar bien.
Y así, intermitentemente cerraba los ojos y secaba el exceso de agua.
En un vistazo al techo, recordé casi vívidamente algo que me hizo calmar.
Era sólo un día y yo quería que durara para siempre.
Fue sólo un día y ya no quise despertar.
Me dirigí a las escaleras y comencé a bajar rápidamente, por que así lo hago siempre
Y en un segundo me di cuenta que no era necesario, que podía bajar lentamente como si no hubiera tiempo.
Rocé con la mano el barandal blanco y miré cada escalón. Al llegar al último, observé a mi alrededor y caminé hacia la cocina.Me quedé acostada allí, y al momento comencé a llorar.Estaba desconsolada y vacía, como mi casa esa tarde.
Aún así podía ver la luz color ámbar pasar por las cortinas. Adoraba esa luz, como la mañana y la tarde cuando todo parece estar bien.
Y así, intermitentemente cerraba los ojos y secaba el exceso de agua.
En un vistazo al techo, recordé casi vívidamente algo que me hizo calmar.
Era sólo un día y yo quería que durara para siempre.
Fue sólo un día y ya no quise despertar.
Septiembre 2010.
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