Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un día soñé que estabas
y se confabuló la brisa,
para rozar tus labios,
para conocer tus formas
y el aire quiso ser mi cómplice
para llevarte el mensaje
de que estoy aquí
esperando tu silueta,
silueta suave, delicada y cadenciosa.
En mis sueños te avizoraba que llegarías,
fuerte e intempestiva,
danzando alrededor con velos transparentes
que exacerbaban mi hombría
exponiendo recio el placer
que debía brindar a tu vientre.
¡¡Oh!!, cuanta pasión me absorbió
sin temor a equivocar el paso
ubicando certero mi piel en el sendero de tus muslos,
insolente me comporto sin poder detenerme,
delirante me comporto de tus senos en mi boca,
incisivo me delato de tu vientre palpitante,
el encuentro soñado pretendo con fluidez,
y todo lo esperado hasta lo no esperado
deseo conjugar en el instante que seamos.
Mirándonos, mirándonos, mirándonos...,
besándonos, besándonos, besándonos...,
acariciándonos, acariciándonos, acariciándonos...,
la vida se ha convocado para presagiar el pillaje,
de explotarnos insensatos en la entrega sin condiciones,
descubriendo con dedos cada recoveco en nuestra espalda,
sabiendo cada punto en nuestro abandono.
¡¡Uf!!.....,
obsesivo me comporto de la cabeza en la almohada,
almohada mullida que obliga a dormir sin la pasión del contacto,
aquí estoy con mis abriles esperando,
no tardes,
para reconocerte a mi lado.....
y se confabuló la brisa,
para rozar tus labios,
para conocer tus formas
y el aire quiso ser mi cómplice
para llevarte el mensaje
de que estoy aquí
esperando tu silueta,
silueta suave, delicada y cadenciosa.
En mis sueños te avizoraba que llegarías,
fuerte e intempestiva,
danzando alrededor con velos transparentes
que exacerbaban mi hombría
exponiendo recio el placer
que debía brindar a tu vientre.
¡¡Oh!!, cuanta pasión me absorbió
sin temor a equivocar el paso
ubicando certero mi piel en el sendero de tus muslos,
insolente me comporto sin poder detenerme,
delirante me comporto de tus senos en mi boca,
incisivo me delato de tu vientre palpitante,
el encuentro soñado pretendo con fluidez,
y todo lo esperado hasta lo no esperado
deseo conjugar en el instante que seamos.
Mirándonos, mirándonos, mirándonos...,
besándonos, besándonos, besándonos...,
acariciándonos, acariciándonos, acariciándonos...,
la vida se ha convocado para presagiar el pillaje,
de explotarnos insensatos en la entrega sin condiciones,
descubriendo con dedos cada recoveco en nuestra espalda,
sabiendo cada punto en nuestro abandono.
¡¡Uf!!.....,
obsesivo me comporto de la cabeza en la almohada,
almohada mullida que obliga a dormir sin la pasión del contacto,
aquí estoy con mis abriles esperando,
no tardes,
para reconocerte a mi lado.....