elias peñuela
Poeta recién llegado
Todo acaba,
tu mirada
expiada en
la tarde,
sangrando
interminablemente.
Gorriones que
se envejecen
y su canto
inalterable se
bifurca cuando
se tenía por
unido.
Oh los caminos
de tu cuerpo
victorioso,
galvanizado por
mis manos que
te recorrían y
cercaban, cual
perímetro
fuese tu
epidermis.
Caminando,
como lo hace
la primavera,
sobre ti,
un día estuve yo...
tu mirada
expiada en
la tarde,
sangrando
interminablemente.
Gorriones que
se envejecen
y su canto
inalterable se
bifurca cuando
se tenía por
unido.
Oh los caminos
de tu cuerpo
victorioso,
galvanizado por
mis manos que
te recorrían y
cercaban, cual
perímetro
fuese tu
epidermis.
Caminando,
como lo hace
la primavera,
sobre ti,
un día estuve yo...