Ahora resulta que salto por los meses sin atisbo de cojer tu cintura, llevas un tiempo evitandome con suaves gemidos como buyas de los zetas y asi consolado no puedo brillar en la noche ni conseguir el anhelado triunfo de tu querer. Porque no me quieres si te adoro como peón a un Rey...asi mismo me han aconsejado no insistir, algunas veces perder tambien ganas.