danie
solo un pensamiento...
Mucha desventura había en el corazón
de esos ilusos isleños,
marineros
y pescadores del amor.
Un día, ellos, divisaron a las sirenas
que salieron a respirar fuera de las olas,
y a primera vista se enamoraron
hasta perder la razón.
Como si hubiesen visto
los ojos del sol
anduvieron ciegos
durante calendarios enteros
profesando esa tozuda religión.
Hasta que una tarde de enero
creyeron oír sus cantos
viniendo de las entrañas del mar
y se lanzaron a los brazos
de esa pérdida ilusión.
Todas las noches se oye la leyenda
de los ilusos isleños,
marineros
y pescadores del amor,
los cegados
por la luz de una cruel estrella
que al caer del cielo
titiló un par de segundos
para luego hundirse en el océano.
(…)
Así, estimados lectores,
si ven una radiante estrella que cae desde el cielo,
no hagan como los ilusos isleños,
marineros
y pescadores
que pudiendo pedir cualquier deseo
justo pidieron conocer el rostro del amor.
de esos ilusos isleños,
marineros
y pescadores del amor.
Un día, ellos, divisaron a las sirenas
que salieron a respirar fuera de las olas,
y a primera vista se enamoraron
hasta perder la razón.
Como si hubiesen visto
los ojos del sol
anduvieron ciegos
durante calendarios enteros
profesando esa tozuda religión.
Hasta que una tarde de enero
creyeron oír sus cantos
viniendo de las entrañas del mar
y se lanzaron a los brazos
de esa pérdida ilusión.
Todas las noches se oye la leyenda
de los ilusos isleños,
marineros
y pescadores del amor,
los cegados
por la luz de una cruel estrella
que al caer del cielo
titiló un par de segundos
para luego hundirse en el océano.
(…)
Así, estimados lectores,
si ven una radiante estrella que cae desde el cielo,
no hagan como los ilusos isleños,
marineros
y pescadores
que pudiendo pedir cualquier deseo
justo pidieron conocer el rostro del amor.