No fue la tapa de abeto,
ni el dulce sonido,
ni el fondo de pera,
ni las astillas.
Tampoco Dowland,
ni Da Vinci,
y a pesar de su realidad dantesca,
tampoco fue Alighieri.
Renzo habla mucho.
Lachrimae Antiquae.
Renzo es el centro del mundo.
Duerme con los brazos extendidos
-como crucifijo-
y ama a Beatriz,
que es su inventio.
Dibuja tres filas de círculos
en las paredes de su cuarto.
No fue Ovidio,
ni Séneca;
porque también visita a Foucault
"que es muy revolucionario".
No fue su vanidad.
Fue El hombre de Rulfo,
algunas visitas a Carpentier
y cierta película de Nolan.
Renzo siempre muere
y vuelva a nacer.
Pero Renzo es contemporáneo.
ni el dulce sonido,
ni el fondo de pera,
ni las astillas.
Tampoco Dowland,
ni Da Vinci,
y a pesar de su realidad dantesca,
tampoco fue Alighieri.
Renzo habla mucho.
Lachrimae Antiquae.
Renzo es el centro del mundo.
Duerme con los brazos extendidos
-como crucifijo-
y ama a Beatriz,
que es su inventio.
Dibuja tres filas de círculos
en las paredes de su cuarto.
No fue Ovidio,
ni Séneca;
porque también visita a Foucault
"que es muy revolucionario".
No fue su vanidad.
Fue El hombre de Rulfo,
algunas visitas a Carpentier
y cierta película de Nolan.
Renzo siempre muere
y vuelva a nacer.
Pero Renzo es contemporáneo.
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