musador
esperando...
Cuánto y qué poco
conocemos a nuestros amigos
de este foro.
En un día lunes de invierno
recorrí las callejuelas
de un pueblo desierto
pensando que a la vuelta de la esquina
o allí, comprando verduras,
podía estar Carnavalero.
Quizás nos cruzamos, no nos conocemos,
quizás mientras el granizo
azotaba nuestras espaldas
el tomaba un café mirando el mar
y preguntándose por esos locos
de la playa...
Solo en un momento lo vi,
aunque sé que no era él.
Ya partíamos y hubo un rato
para asomarnos a un valle en la sierra,
con un arroyuelo abajo...
Una tentadora cuesta de matorrales
invitaba a caminar.
A lo lejos, un adolescente caminaba con dos perros:
era él.
También era yo, claro,
mi yo adolescente con dos perros,
como tantas veces
en la soledad de la tierra.
conocemos a nuestros amigos
de este foro.
En un día lunes de invierno
recorrí las callejuelas
de un pueblo desierto
pensando que a la vuelta de la esquina
o allí, comprando verduras,
podía estar Carnavalero.
Quizás nos cruzamos, no nos conocemos,
quizás mientras el granizo
azotaba nuestras espaldas
el tomaba un café mirando el mar
y preguntándose por esos locos
de la playa...
Solo en un momento lo vi,
aunque sé que no era él.
Ya partíamos y hubo un rato
para asomarnos a un valle en la sierra,
con un arroyuelo abajo...
Una tentadora cuesta de matorrales
invitaba a caminar.
A lo lejos, un adolescente caminaba con dos perros:
era él.
También era yo, claro,
mi yo adolescente con dos perros,
como tantas veces
en la soledad de la tierra.