sergio morales araya
Poeta recién llegado
Un grito en silencio
Siento mi cuerpo helado observando el paisaje,
desencadenado en las melodías que se pierden
en cada paso y cada parpadeo al cerrar mis ojos
sosteniendo la lágrima de desconsuelo
que oscila por no bañar mis mejillas.
El ambiente se oye tenso
la bruma se hace extensa
y mi conciencia piensa en cómo redimir el tiempo,
asimilar y crear cuestionamiento mientras mi alma se quema
y oscurece opacando las luces que abren camino a mi desconsuelo.
Un desgarrador grito se ausculta desde adentro con querer salir
de aquel instante cegado por una condena
que baña mi claustro;
pidiendo ayuda y sosiego en las luces de aquel farol
que intensifica su brillo y se ve opacado
por la intensa neblina en el camino recto para llegar a puerto.
He perdido el norte que apunta hacia el oeste
sediento en un alma que brillaba y hoy se opaca en el silencio,
como esas mañanas al despertar con las sonatas de Beethoven
y duermo con la búsqueda de la alegría,
susurrando volver a ser ese niño con inocencia perdida
que reía con una mirada inocente y tierna a la deriva,
en un mundo donde la perfección vive llena de defectos
y busco pararme, levantar mis rodillas, alzar mis brazos
y levantar la atisba desconsolada por una carismática y simple sonrisa.
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