Un Hombre Pasa
Pellizca el lucero a la tarde y
un hombre pasa cabizbajo, agobiado
por la realidad que le abofetea el rostro.
lo apedrea con sus manos
despiadadas la noche,
lo atormenta también la ciudad,
con sus esquinas infectadas
por perros de corbatas
que marchitan y profanan
pétalos de rosas.
La luna, sacude polvo de tristezas
sobre el país de sus sueños,
pastoreando ídolos y promesas
va con su pueblo ordeñando
tarros de basura.
De pronto, un rumor de luz
derrama un amanecer
de volantines en Septiembre y
como siempre un paisaje de agobios
se plasman desde las fisuras de su alma,
y salen volar las humillaciones y amarguras
por el cielo mutilado de sus ojos.
Pronto los gallos le anuncian
el comienzo de su jornada y
como siempre desde sus oficinas
los pavos reales
le cantan gloriosas hipocresías.
Un hombre pasa cabizbajo
todas las mañanas y sus pasos
acarrean el peso amargo de mi sombra
sobre una iluminada larga y angosta
huella de abusos y mentiras.
Pellizca el lucero a la tarde y
un hombre pasa cabizbajo, agobiado
por la realidad que le abofetea el rostro.
lo apedrea con sus manos
despiadadas la noche,
lo atormenta también la ciudad,
con sus esquinas infectadas
por perros de corbatas
que marchitan y profanan
pétalos de rosas.
La luna, sacude polvo de tristezas
sobre el país de sus sueños,
pastoreando ídolos y promesas
va con su pueblo ordeñando
tarros de basura.
De pronto, un rumor de luz
derrama un amanecer
de volantines en Septiembre y
como siempre un paisaje de agobios
se plasman desde las fisuras de su alma,
y salen volar las humillaciones y amarguras
por el cielo mutilado de sus ojos.
Pronto los gallos le anuncian
el comienzo de su jornada y
como siempre desde sus oficinas
los pavos reales
le cantan gloriosas hipocresías.
Un hombre pasa cabizbajo
todas las mañanas y sus pasos
acarrean el peso amargo de mi sombra
sobre una iluminada larga y angosta
huella de abusos y mentiras.
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