Ví a un hombre vestido de Dios
parado en una esquina
en un flash de anfetaminas
gritando sin parar
se arrepentía de este mundo
se sentía más que sucio
y no dejaba de llorar
decía ser el padre
castigado por sus hijos
él que todo lo predijo
no hizo nada por cambíar
y a pesar de tanto hablar
casi nadie lo escuchaba
ellos solo lo ignoraban
no paraban de ignorar
rogaba, reía, lloraba
y algunas veces deliraba
con un mundo sin dolor
pues ahora lo entendía
cumplía su castigo
por siempre será un mendigo
nunca eso cambiará
parado en una esquina
en un flash de anfetaminas
gritando sin parar
se arrepentía de este mundo
se sentía más que sucio
y no dejaba de llorar
decía ser el padre
castigado por sus hijos
él que todo lo predijo
no hizo nada por cambíar
y a pesar de tanto hablar
casi nadie lo escuchaba
ellos solo lo ignoraban
no paraban de ignorar
rogaba, reía, lloraba
y algunas veces deliraba
con un mundo sin dolor
pues ahora lo entendía
cumplía su castigo
por siempre será un mendigo
nunca eso cambiará