Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se sentía cansado, el día se hizo largo. Atravesó la calle presuroso , el portal iluminado de su casa le transmitió paz, metió el llavín en la cerradura, una música suave salía del salón... Allí en la silla, con la tenue luz iluminándola le pareció espectacular, deseó tocarla, sus curvas y su color bronceado le provocaron un deseo irrefrenable de cogerla entre sus manos, la acarició suavemente.
-Hola querido ya preparé la cena y te esperaba -le dijo su mujer.
-Solo un momento -le pidió. La puso sobre sus piernas, de sus cuerdas salieron unas notas que sonaron en sus oídos como el canto del ruiseñor; soltó la guitarra y besó a su mujer-. ¿Y los niños? -preguntó-, les quería tocar un poquito esta noche, compuse una canción para ellos
-Hola querido ya preparé la cena y te esperaba -le dijo su mujer.
-Solo un momento -le pidió. La puso sobre sus piernas, de sus cuerdas salieron unas notas que sonaron en sus oídos como el canto del ruiseñor; soltó la guitarra y besó a su mujer-. ¿Y los niños? -preguntó-, les quería tocar un poquito esta noche, compuse una canción para ellos
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