Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Que la voz que viene del algodón de mar
del fondo de tus sueños
acaricie como el sol tu piel y como la luna,
el brillo de tus cabellos.
Y que las olas bailen bajo tus pies,
cálidas de sal como un aire sin invierno
y las horas pasen a tu lado, abrazando cada sonrisa
en cada uno de tus recuerdos.
Que las ramas de tus días crezcan,
en un bosque tan lleno de cumplidos deseos
que las estrellas ya no brillen de noche,
que brillen de envidia por no tener tus besos,
por no tener tu vida, por no ser el pecho naranja
de ese pájaro que acompaña tus vuelos.
De ese pequeño colibrí que cruza el aire de tus días
para que tú mundo se convierta en un lugar perfecto.
del fondo de tus sueños
acaricie como el sol tu piel y como la luna,
el brillo de tus cabellos.
Y que las olas bailen bajo tus pies,
cálidas de sal como un aire sin invierno
y las horas pasen a tu lado, abrazando cada sonrisa
en cada uno de tus recuerdos.
Que las ramas de tus días crezcan,
en un bosque tan lleno de cumplidos deseos
que las estrellas ya no brillen de noche,
que brillen de envidia por no tener tus besos,
por no tener tu vida, por no ser el pecho naranja
de ese pájaro que acompaña tus vuelos.
De ese pequeño colibrí que cruza el aire de tus días
para que tú mundo se convierta en un lugar perfecto.