UN LUNES CASI SECO
(Dedicado a él, que habla de la piedras)
Tengo una sonrisa dormidaatrapada
entre las manos.
Quiero creer
que las fragilidades
todavía se asientan
en los credos;
quizás en algún poema
escrito con amor.
No es que dude,
no,
pueda que crea
olvidarte
en mis días sin hojas.
Tal vez otras
te recuerdo
en la laguna verde;
verde,
como tus ojos.
Nos propusimos
amarnos,
quisimos contar las razones,
los motivos
y delirios
para amarnos.
Dos veces busqué
tu rostro entre la lluvia
en los cinco senderos
de la certeza;
adornados de esperanzas jóvenes.
Los mismos caminos
transcurridos
de tu boca a la mía.
Te encontré
en cada esquina
de mis dudas.
En los temores
que rodeaban mis noches
peregrinas.
Entonces atrapé
tu mirada tierna, de bosque,
aquí, en las mismas manos
con la sonrisa de la luna.
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Guadalupe Cisneros Villa
11/4/2022
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