Me despierto asomando los ojos a un nuevo día, parecido actual a los mismos anteayeres en los que vibro pensando en las cosas que tengo que hacer y el mejor modo de afrontarlas he realizado estas rutinas muchas veces y nada especial ha ocurrido tal vez con la falsa esperanza de que algo bueno me sucederá. Los dias empieza n y se dilatan llenos de personajes desconocidos cuyo parecido a mi es asombroso, una verdadera rutina diaria de acentuado discurso mudo del trabajo y del mundo tratando de esconder tras ella una sonrisa, a menudo pasamos asi por el mundo sin prisa, mudos, ni especiales ida y vuelta a casa mientras otros sin darnos cuenta pasan a nuestro lado con la mirada fija preguntandose lo mismo.