un maestro daría hasta la vida por sus alumnos

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa

querido diario

hoy me sucedió una cosa muy curiosa
estábamos en clase de biología y de pronto
uno de mis compañeros preguntó al maestro villa
si el furor uterino realmente existe en la naturaleza
o se trata sólo de un mito fomentado por el pensamiento machista;
supongo que al haberme acostado ya con por lo menos
la mitad de los sujetos de sexo masculino de la clase
-e incluso con villa en aquella fiesta a principios de año-
las miradas de reojo que muchos me lanzaron
obedecían claramente a algo más que la casualidad;
villa carraspeó un par de veces antes de decir
-y me fijé cómo le costaba no mirar en mi dirección-
que tanto como un mito no era
aunque señaló que tampoco existía la literatura suficiente
como para poder pronunciar un veredicto definitivo al respecto
y trató de hacer una broma diciendo
que si alguno tenía noticias de una investigación en curso sobre el tema
le dijera dónde se llevaba a cabo para apostarse a la puerta
y pedir el número de celular a las sujetos de estudio cuando salieran
dos o tres estúpidos le rieron la bromita
y la cabrona de susi -mi mejor amiga y probablemente
a pesar de que lo disimula con gran habilidad
una zorra todavía más caliente y puta que yo-

me picó en el codo con la punta de un lápiz
y se inclinó y me dijo en voz baja
"¿no te apuntarías al experimento ese?"

la clase siguió luego por otros derroteros
pero alguna cosa oscura debió removerse en mis entrañas
que a partir de ese punto me sentí invadir por una fuerte desazón;
era como si en algún lugar de mi vagina
la sola mención de que probablemente existiera
en cierto tipo de mujeres un ansia irrefrenable por tener
constantemente clavado un buen pedazo de verga en su interior
hubiese puesto a arder un filamento al rojo vivo
que a medida que pasaban los minutos más caliente me ponía
más ganas de bajarme las bragas cuanto antes me hacía sentir
más fijamente me llevaba a clavar la vista en el abultado paquete
de la entrepierna en los bluyines del maestro villa
y acordarme de aquella noche meses atrás
cuando el hijo de puta se había colado detrás de mí en el baño
y había sucedido entonces lo que sucedió;
total que al terminar la clase yo estaba
ya practicamente sentada sobre un charco en mi pupitre
-lo bueno es que llevaba falda ancha y bragas-
cuando susi me preguntó si salíamos a tomarnos un café
le dije que tenía que terminar un ejercicio de español;
ella se fue con sus amigos y yo me acerqué al escritorio
donde villa metía sus cosas en un maletín:
"hola, brianda, qué cuentas" recitó con ese tono casual
que adopta cada vez que nos cruzamos desde que me cogió en el baño
le dije que me había surgido una duda
en el transcurso de la clase y que esperaba
poder contar con su competencia para resolverla
"¿una duda, brianda; y qué clase de duda es la tuya?"
si te atreverías a cogerme sin estar borracho, pinche villa

y ustedes qué creen, ¿pudo o no pudo?








 

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