Un manto de espinas se hace de sus susurros que te dilapidan
Tu sangre reborbotea ilusa en la tierra árida que se te place
Engendrando una estela lúdica que a modo de niebla te vela
Que a modo de un ajuar ingonebuloso se te impone vetusta
El sol incinera tus pestañas de canela tu rímel magenta se ha disipado
Cálida sientes tu piel que se va añejando tiznada al oleo de los vientos
Entonces desnuda te enrumbas hacia el oasis de las sombras que ves cínica
Pero solo hallas un lodo de lágrimas rancias burdas lúgubres y vanas
Caes de bruces contra las brazas que son rocas grises color fuego
Mientras tu paladar saborea indigna el polvo ralo que se te inca irreverente
Suspiras al borde de ser solo frio al tope de ser solo despojos de ti
Y placida tomas un cántaro de donde solo libas cenizas de un manantial
Un inmenso llano arde en tus adentros más fieles a intimidad sublime
Entonces tocas tu rostro de sedalina entonces atónita admiras susta
Entonces resignada astriada palpas como te vas derritiendo en esas fronteras
Tus manos de algodón se agrietan sin desdén alguno si gracia risueña
Sientes como tus sollozos mueren en tu garganta desfallecen ahí tenues
Asfixiándote tal vez sin ganas de hacerlo quizás sin temor a verte
A ver el color de tu rostro de rosa que ilumina estos paramos insulsos
Sin vislumbrarte tal vez aquel altar en donde te invocaste desnuda
Y aquellos sorbieron de tu ombligo toda tu inocencia toda tu calidez
Donde embriagados de tu perfume aquellos te despojaron de tus linajes
Pero entonces entre tanta inmundicia llana me acerco a ti
Con claveles del color de tus labios con rocíos del sabor de tus besos
Me acerco sin hacer crepitar ramas para que no despiertes
Y entre mis manos hay aguas de mis nevados para saciarte de calma
Para purificar decentemente tú figura de porcelana
Para alidiar fastuosas tus cabellos de amalgama
Pero entonces simplemente airada abrumada obvias mis manos
Una lagrima encicatriza tu rostro mientras que miles nacen de mí
Admiras caucásica solo el boceto del llano agreste sin mí ser sin mi voz
Y sin ganas te tientas entre esas estepas desgarbada sin desear que este
Tu sangre reborbotea ilusa en la tierra árida que se te place
Engendrando una estela lúdica que a modo de niebla te vela
Que a modo de un ajuar ingonebuloso se te impone vetusta
El sol incinera tus pestañas de canela tu rímel magenta se ha disipado
Cálida sientes tu piel que se va añejando tiznada al oleo de los vientos
Entonces desnuda te enrumbas hacia el oasis de las sombras que ves cínica
Pero solo hallas un lodo de lágrimas rancias burdas lúgubres y vanas
Caes de bruces contra las brazas que son rocas grises color fuego
Mientras tu paladar saborea indigna el polvo ralo que se te inca irreverente
Suspiras al borde de ser solo frio al tope de ser solo despojos de ti
Y placida tomas un cántaro de donde solo libas cenizas de un manantial
Un inmenso llano arde en tus adentros más fieles a intimidad sublime
Entonces tocas tu rostro de sedalina entonces atónita admiras susta
Entonces resignada astriada palpas como te vas derritiendo en esas fronteras
Tus manos de algodón se agrietan sin desdén alguno si gracia risueña
Sientes como tus sollozos mueren en tu garganta desfallecen ahí tenues
Asfixiándote tal vez sin ganas de hacerlo quizás sin temor a verte
A ver el color de tu rostro de rosa que ilumina estos paramos insulsos
Sin vislumbrarte tal vez aquel altar en donde te invocaste desnuda
Y aquellos sorbieron de tu ombligo toda tu inocencia toda tu calidez
Donde embriagados de tu perfume aquellos te despojaron de tus linajes
Pero entonces entre tanta inmundicia llana me acerco a ti
Con claveles del color de tus labios con rocíos del sabor de tus besos
Me acerco sin hacer crepitar ramas para que no despiertes
Y entre mis manos hay aguas de mis nevados para saciarte de calma
Para purificar decentemente tú figura de porcelana
Para alidiar fastuosas tus cabellos de amalgama
Pero entonces simplemente airada abrumada obvias mis manos
Una lagrima encicatriza tu rostro mientras que miles nacen de mí
Admiras caucásica solo el boceto del llano agreste sin mí ser sin mi voz
Y sin ganas te tientas entre esas estepas desgarbada sin desear que este
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