El Cielo de Octubre
Poeta asiduo al portal
Camino errante buscando esperanza. Abrir puertas y no escapar por ventanas. Indeciso, y nervioso, pinto con nubes de tabaco un cielo de octubre cálido. En las figuras de humo que exhalo veo letras sin nombre.
Tras vagar varios años llego a una playa de arena ardiendo. Veo dos barcas, a la orilla, invitándome a subir para siempre y dejando a mi elección si la una o la otra.
Me queman los pies descalzos en la arena, como si cada grano impidiera a mi cuerpo echar raíces. No tengo mucho tiempo para decidirme. Una barca es de papel, con velas exóticas cuyo movimiento es gracias al viento de soplidos de otra gente. La otra barca es de madera, con nombre de estrella y brújula en popa. Todos los dioses apuestan por ella.
Las dos barcas no esperan a nadie, y se adentran lentamente en el mar infinito. Yo empiezo a correr hacia la orilla, y me sumerjo rápidamente en un agua fría, salada y eterna de un mar llamado esperanza.
Mi alma se ríe decide .y después nada.
Tras vagar varios años llego a una playa de arena ardiendo. Veo dos barcas, a la orilla, invitándome a subir para siempre y dejando a mi elección si la una o la otra.
Me queman los pies descalzos en la arena, como si cada grano impidiera a mi cuerpo echar raíces. No tengo mucho tiempo para decidirme. Una barca es de papel, con velas exóticas cuyo movimiento es gracias al viento de soplidos de otra gente. La otra barca es de madera, con nombre de estrella y brújula en popa. Todos los dioses apuestan por ella.
Las dos barcas no esperan a nadie, y se adentran lentamente en el mar infinito. Yo empiezo a correr hacia la orilla, y me sumerjo rápidamente en un agua fría, salada y eterna de un mar llamado esperanza.
Mi alma se ríe decide .y después nada.