TAVOAM
Poeta veterano
UN MARTES CUALQUIERA
Destrozando nostalgias enraizadas,
en estos suelos infértiles y yermos,
en este pecho que cargaba desiertos;
llegaste con pétalos en los labios,
sembrando primaveras y rosales,
inventando vertientes en mi rostro.
Fue un martes cualquiera,
yo hastiado de sombras y derrotas,
vos hablaste de soles y quimeras,
y tus pupilas enarbolaron bandera,
brillando en mi mirada,
deteniendo las guerras.
Así fue como renací tras morir,
como el destino me trajo de vuelta a la tierra,
bebiendo sueños postergados
en aquella copa de dulces caricias,
que llenaste un martes cualquiera,
y aún se renueva cada mañana,
al despertar con tu piel de estío
lloviendo en mi pecho
que convertiste en tupida pradera.
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