Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hubo una vez un minuto...
un tiempo que me fue dado para soñar,
para reir, para el amor.
Un minuto que supe hacer duradero,
que llenó las estancias de mi alma,
que hizo rebosar el corazón
en esa felicidad que antes desconocía
y que ahora atesoro.
Hubo una vez un instante de gloria,
un momento perfecto
ese en el que uno se siente bien,
en el que uno sabe
que brilla con luz propia.
Ese tiempo que va a llenar
de significado el existir,
el que me voy a llevar cuando yo falte,
pues es tan mío, tan afortunado,
tan mágico, que no lo quiero dejar.
un tiempo que me fue dado para soñar,
para reir, para el amor.
Un minuto que supe hacer duradero,
que llenó las estancias de mi alma,
que hizo rebosar el corazón
en esa felicidad que antes desconocía
y que ahora atesoro.
Hubo una vez un instante de gloria,
un momento perfecto
ese en el que uno se siente bien,
en el que uno sabe
que brilla con luz propia.
Ese tiempo que va a llenar
de significado el existir,
el que me voy a llevar cuando yo falte,
pues es tan mío, tan afortunado,
tan mágico, que no lo quiero dejar.