danie
solo un pensamiento...
Asceta de sal,
luz de sombra y lumbrera de la luna
partida por la sangre de los hados,
entre macizos bártulos que rebuznan la presencia,
sin ambiciones de vagar
ni talantes de subsistir
y vegetar en esas tinieblas.
luz de sombra y lumbrera de la luna
partida por la sangre de los hados,
entre macizos bártulos que rebuznan la presencia,
sin ambiciones de vagar
ni talantes de subsistir
y vegetar en esas tinieblas.
Sobre las urbes de cemento
en las noches del mañana
que fallecen
en una delirante presteza sin rumbo,
de sueños ahogados sobre una túnica diurna,
se encuentra la piel análoga de la malaria
con sus pedazos leprosos
del semejante bastidor de huesos
y sus propias vías que conducen:
a los tubos de ensayo
de un cielo y su linfa de lágrimas muscíneas,
a un horizonte noctívago
y pernoctado
de un anuro en su antro
cercado de gorgojos y larvas
En la otra esquina del mundo
con el mismo esqueleto
oxidado por la humareda del tiempo,
se encuentra nadando en la ciénaga
de un tiznado recuerdo,
un aluvión de la memoria corroída
por el residuo de la historia y su mortaja macilenta.
Es el excremento de un alma nómada
que habita sola en un baluarte
hecho de la ceniza del mismo cuerpo.
con el mismo esqueleto
oxidado por la humareda del tiempo,
se encuentra nadando en la ciénaga
de un tiznado recuerdo,
un aluvión de la memoria corroída
por el residuo de la historia y su mortaja macilenta.
Es el excremento de un alma nómada
que habita sola en un baluarte
hecho de la ceniza del mismo cuerpo.