Ivonne Estefanía
Poeta fiel al portal
Un momento pasaría como pasa todo el tiempo,
sin tratar de detenerse solamente porque sí,
y llevando entre sus largos y aburridos pensamientos
todo un mundo de tristeza que me hizo a mí sufrir.
Un momento tardaría en borrar toda mi angustia
y olvidar aquel mal rato que creía ya sin fin,
que por más que yo tratara de empezar de nuevo firme,
algo escapa de mi vida y me derrota en mi vivir.
Todo esto ya pasaba y sin más ahora recuerdo
que mi vida se acababa y me olvidaba de vivir,
todo esto queda dentro de un mal rato; y un momento,
y un momento me ayudaba a escapar de mi sentir.
Si pudiera entenderlo, ahora todo cambiaría
y mi vida seguiría otro rumbo y otro fin;
si lograra comprenderlo, todo esto pasaría
y mañana pensaría en otra forma de existir.
¡Qué más da si ya no puedo!, lo escuchaba en mi cabeza,
¡Esto es una tortura!, lo afirmaba con pesar;
ya no encuentro un consuelo ni una vida en la tristeza,
pero algo está insistente, ¡un momento!, nada más.
Tal vez crea que esto es largo y que el mundo se termine,
tal vez piense que esto trate, con mi vida, de acabar,
mas si no hay otro modo y este mundo determine
que aquí mismo, en mis adentros, un momento es crucial.
¿Qué le importa a todo el mundo?, por las noches me pregunto,
solamente en eso pienso y me preocupa ya fingir
todo un cosmos de alegría que rodea un cielo adjunto
a los sueños y esperanzas que tenía mi porvenir.
Creo en la dicha y en mi anhelo de seguir siempre adelante,
creo en poder cambiar mi suerte y acabar con esto así,
creo en tener lo suficiente y el valor de cada instante,
y un momento sigue siendo el motivo para mí.
Guardo el tiempo en mi mente, y la luz en mi camino
me ilumina incandescente y no se extingue con llorar,
que si lloro lo hago a veces y por culpa del destino
que me paga a un mal precio porque no sabe pagar.
Sin embargo pasa el viento y no detiene el sufrimiento,
este ahogo que ahora siento, y luego así, yo sentiré,
cada vez me impacta el sueño de acabar con el tormento
que me tiene en este lío, que al fin y al cabo, ganaré.
Como siempre, no comprendo el porqué de mis desgracias,
pienso a veces en marcharme para nunca ya volver;
fijamente miro arriba y no entiendo las palabras
que esta vida me dirige y que no puedo creer.
Sólo existe en mi mundo un afán que me enloquece,
sólo existe en mi cabeza un recuerdo nada más,
sólo pienso en las angustias, que de nuevo me entristecen,
sólo vivo en un momento, un momento sin final.
Un momento me tenía la esperanza ya guardada,
un momento me llenaba de contento y de fe,
un momento me cambiaba la desgracia ya pasada,
un momento es el suspiro que me alivia más después.
¡Un momento!, un momento constituye ahora mi vida
y si alguien piensa raro, yo bien sé que es verdad,
un momento enaltece la firmeza ya perdida
que ahora siento y retengo en mi ser y con lealtad.
Y si pasa hoy de nuevo, de inmediato pensaría
que un momento salvaría mi anhelo e ilusión;
cosas largas, otras cortas, pero todo aquí termina
sin pensarlo este momento, al fin y al cabo ya pasó.
sin tratar de detenerse solamente porque sí,
y llevando entre sus largos y aburridos pensamientos
todo un mundo de tristeza que me hizo a mí sufrir.
Un momento tardaría en borrar toda mi angustia
y olvidar aquel mal rato que creía ya sin fin,
que por más que yo tratara de empezar de nuevo firme,
algo escapa de mi vida y me derrota en mi vivir.
Todo esto ya pasaba y sin más ahora recuerdo
que mi vida se acababa y me olvidaba de vivir,
todo esto queda dentro de un mal rato; y un momento,
y un momento me ayudaba a escapar de mi sentir.
Si pudiera entenderlo, ahora todo cambiaría
y mi vida seguiría otro rumbo y otro fin;
si lograra comprenderlo, todo esto pasaría
y mañana pensaría en otra forma de existir.
¡Qué más da si ya no puedo!, lo escuchaba en mi cabeza,
¡Esto es una tortura!, lo afirmaba con pesar;
ya no encuentro un consuelo ni una vida en la tristeza,
pero algo está insistente, ¡un momento!, nada más.
Tal vez crea que esto es largo y que el mundo se termine,
tal vez piense que esto trate, con mi vida, de acabar,
mas si no hay otro modo y este mundo determine
que aquí mismo, en mis adentros, un momento es crucial.
¿Qué le importa a todo el mundo?, por las noches me pregunto,
solamente en eso pienso y me preocupa ya fingir
todo un cosmos de alegría que rodea un cielo adjunto
a los sueños y esperanzas que tenía mi porvenir.
Creo en la dicha y en mi anhelo de seguir siempre adelante,
creo en poder cambiar mi suerte y acabar con esto así,
creo en tener lo suficiente y el valor de cada instante,
y un momento sigue siendo el motivo para mí.
Guardo el tiempo en mi mente, y la luz en mi camino
me ilumina incandescente y no se extingue con llorar,
que si lloro lo hago a veces y por culpa del destino
que me paga a un mal precio porque no sabe pagar.
Sin embargo pasa el viento y no detiene el sufrimiento,
este ahogo que ahora siento, y luego así, yo sentiré,
cada vez me impacta el sueño de acabar con el tormento
que me tiene en este lío, que al fin y al cabo, ganaré.
Como siempre, no comprendo el porqué de mis desgracias,
pienso a veces en marcharme para nunca ya volver;
fijamente miro arriba y no entiendo las palabras
que esta vida me dirige y que no puedo creer.
Sólo existe en mi mundo un afán que me enloquece,
sólo existe en mi cabeza un recuerdo nada más,
sólo pienso en las angustias, que de nuevo me entristecen,
sólo vivo en un momento, un momento sin final.
Un momento me tenía la esperanza ya guardada,
un momento me llenaba de contento y de fe,
un momento me cambiaba la desgracia ya pasada,
un momento es el suspiro que me alivia más después.
¡Un momento!, un momento constituye ahora mi vida
y si alguien piensa raro, yo bien sé que es verdad,
un momento enaltece la firmeza ya perdida
que ahora siento y retengo en mi ser y con lealtad.
Y si pasa hoy de nuevo, de inmediato pensaría
que un momento salvaría mi anhelo e ilusión;
cosas largas, otras cortas, pero todo aquí termina
sin pensarlo este momento, al fin y al cabo ya pasó.