Un muchacho y su mirada.

Anaid Anelim Luna

Poeta recién llegado
Yo llevaba el corazón moribundo, casi caído, casi ennegrecido, nada quería, nada deseaba ya. Yo y mi corazón no éramos más que dos vagabundos divagando en la calle del infortunio, no éramos más que escombros de lo que nunca fue ni sería.


Pasaban las horas, los días, las semanas, y nada, mi corazón y yo cada vez más marchitos, cada vez más enlutecidos, destinados a andar sin andar por una senda gris.


Pero una mañana nos sorprendieron en medio del andar sin andar, un muchacho y su mirada, era un muchacho de presencia alegrentada, era una mirada que tenía vida propia. Se posaron mucho rato frente a nosotros dos, tanto que mi corazón y yo apenas podíamos recordar que íbamos muriendo, solo era un muchacho con su mirada, pero esa mirada era diferente, esa mirada tenía poder.


El muchacho no paraba de alumbrarnos con su mirada, la mañana se hacía clara, y en mi corazón y yo crecían flores multicoridas, no nos lo podíamos creer. No sé cómo llegaron hasta nosotros aquel muchacho y su mirada, solo sé que después de ese encuentro, en mi corazón y yo las flores multicolores no han parado crecer.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba