silveriddragon
Poeta adicto al portal
I
Era una mujer muy bella. De adolescente se había apoyado de esa característica para hacer cosplay e intentó ingresar en el difícil mundo del modelaje con éxito. Pero en el fondo sabía que las pasarelas no eran su verdadera vocación.
Sorprendió a todas sus amigas y a su familia cuando en una noche de año nuevo les dijo que abandonaría sus clases de modelaje, aunque seguiría haciendo ballet clásico.
Lo haría porque desde hace meses había algo en ella que no le permitía seguir adelante. No podía seguir con la inercia. Bajo las promesas de un futuro brillante en la carrera del modelaje y quizás más adelante en la actuación estaba enterrando algo en su corazón.
Quería dibujar y hacer historias, narrarlas de una manera fluida bajo la influencia de la literatura de fantasía y la ciencia ficción.
Quizás sería producto de su afición a los mangas japoneses aunque ciertamente también apreciaba a los ilustradores tanto españoles como americanos.
Sus padres y amigos comenzaron a advertirles de la precaria situación a la que se enfrentaría en un mundo donde pocos realmente destacan. Y aún así quería intentarlo.
Algunas de sus amistades comenzaron a alejarse. Sobre todo porque ya no la comprendían. En lugar de desear ir de fiesta por las noches como antes ahora se dedicaba a practicar y planear como llegar a su nuevo público o clientes.
No fue algo fácil iniciar. Comenzó regalando pequeñas historias con su firma al final en las convenciones de arte e ilustración. También hacia los clásicos encargos de hacer retratos estilo cómic o manga. Escribió a revistas de promoción para artistas nuevos en la ilustración.
Durante un año estuvo batallando de esta forma hasta que una revista finalmente accedió a promocionarla a cambio de dar clases de ilustración para otros aficionados a los cómics. Con esa colaboración no solo se dio a conocer ante un público joven si no que algunas bandas de rock aficionadas también la ubicaron.
Sus primeros trabajos formales consistieron en diseñar portadas para los promocionales y discos de estas bandas nacientes. De ahí saltó a las exposiciones en lugares donde esas bandas tocaban como cafeterías y centros de culturas subterráneas.
Los góticos, los punks, los darks comenzaron a ubicarla. De esa manera, tocando puertas aquí y allá se hizo de un nombre. Más bien de un sobrenombre.
No quería ser recordada con el seudónimo con el que se dio a conocer como cosplayer, tampoco con su nombre de modelo. Se puso un sobrenombre que tenía más un aire fantástico. Se hizo llamar Lilium.
Comenzó a asistir a convenciones del mundo subterráneo apoyada por un pequeño equipo. En su stand presentaba ilustraciones e historias creadas por ella. Aunque también había gente que la reconocía de su pasado cosplayer y le pedían una foto.
No le molestaba ese tipo de peticiones, solo que no estaba acostumbrada a ser llamada nuevamente con ese nombre: Violeta.
II
Cada vez que escuchaba el nombre de Violeta se sentía un poco cohibida. Ciertamente para ella había sido una muy bonita etapa. Aprendió a perderle el miedo a mostrarse de manera natural frente a la cámara. Ganaba un buen ingreso solo haciendo demostraciones para los aficionados del mundo y con ello pagaba sus clases en la escuela de ballet y modelaje.
Sobre todo la hizo sentirse segura de poder abrirse camino en el mundo. Sintió independencia.
Jamás se imaginó llegar a estar en las primeras tres posiciones de los más populares en esa red social donde se promocionaba. Y en el punto más álgido de su popularidad apareció una fan. Una muy insistente.
Al principio no le tomó mucha importancia. Era solo una fan más. Que le tenía admiración como muchos otros. Hasta que un día accedió a responderle acerca de preguntas sobre anime y videojuegos. Resultó que les gustaban los mismos tipos y géneros de manga.
Comenzaron a intercambiar referencias a literatura fantástica. Luego de ahí saltaron a grupos de música. Luego comentaban de lugares históricos, de sus gustos al vestir, etc.
Cuando se dio cuenta comenzó a notar que su trato ya era directo. Simplemente esperaba a ver que se conectaba para iniciar una conversación.
Nada sería más que una anécdota de no ser por que ella comenzó a insinuarle algo más. Quería escribirle poemas.
Ella accedió pensando en poemas acerca de historias de magos, hadas, duendes o futuros postapocalípticos.
A los pocos días revisando el perfil de la fan pudo ver que le escribió un poema.. de amor..
Eso la hizo sentirse extraña. No se lo esperaba.
Decidió seguir con la amistad hasta que la fan comentara algo más.
Eso no pasó. Siguieron conviviendo como siempre. Aunque ella empezó a notar algo. Ella se sentía halagada.
Después la fan comenzó a publicar un poema casi cada semana. Ella se hizo el hábito de revisar el perfil los jueves. Leía el poema y nada. Lo dejaba pasar.
Una semana no vio publicado el poema. Se sintió decepcionada. Cuando vio a la fan conectada en su exhibición de cosplay le preguntó porque no había publicado el poema.
La fan le aclaró que no quería continuar para que ella no pensara que era una acechadora. No quería hacerla sentir mal, ni alejarla.
Ella no supo porque pero le salió sin querer un "no te detengas.. sigue escribiendo, por favor"
Estaban cambiando sus sentimientos.
Todo siguió así, ella leía un poema y se sentía bien. No sabía expresar que era, pero había algo más. Y al final cuando la fan le dijo directamente que la amaba ella no pudo creer su respuesta. Le contestaba que no podía esperar a que se lo dijera.
Jamás se imaginó eso. Estar enamorada de una fan. Tuvo que admitirlo.
Ahí todo cambió, pero ... al final se arrepintió profundamente.
III
Llegaron a platicar después de esa declaración de amor durante dos semanas. Y después sin más... desapareció.
Sin dejar aviso, sin una despedida, sin explicaciones, ni un correo, un mensaje final. Nada.
El perfil había sido borrado.
Se sintió herida.... herida, burlada, traicionada.
¿Cómo se atrevía esa fan a hacerle algo así? Después de permitirle conocerla tal cual era. Después de compartir tanto.
Lloró mucho. después sintió enojo. Quiso buscarla pero no sabía como encontrarla. Por donde empezar. Jamás le comentó donde vivía ni quien eran sus padres. Nada. Solo tenía su seudónimo. Dot Hacker.
Así pasó un mes. Sintiéndose triste y a veces desesperada dejó de conectarse. Sus demostraciones no las hacia con el mismo interés ni con la misma energía.
En ocasiones se imaginaba a Dot en algún lugar lejano teniendo muchos problemas. O quizás le habían hecho algo muy malo. Preocupada ahora por su fan a la que quería mucho no pudo soportar la incertidumbre. Comenzó a buscarla.
Tenía pistas escasas. Solo el seudónimo. Pero podía hacer más si le solicitaba al servicio de la red social si podía investigar acerca de su usuario. Contra todo lo que la razón le decía le pidió a un amigo versado en tecnología la ayudara.
Accedió. Era un muchacho con lentes de fondo de botella pero muy alegre. Siempre alegre. Comenzó por investigar el rastro de Dot en la red social y luego con sus contactos en el mundo obscuro de la red.
Lo que encontró no le gustó en lo absoluto. Había gente pidiendo recompensa por la ubicación de Dot desde hacia mucho tiempo. Desde antes de que apareciera en la red social de performers.
Así que él comenzó a sentirse intrigado por esta pirata informática. ¿Quién era y qué había hecho Dot Hacker para ser buscada no solo por la policía, la mafia, la tecnoesfera y su amiga Violeta?
Era una mujer muy bella. De adolescente se había apoyado de esa característica para hacer cosplay e intentó ingresar en el difícil mundo del modelaje con éxito. Pero en el fondo sabía que las pasarelas no eran su verdadera vocación.
Sorprendió a todas sus amigas y a su familia cuando en una noche de año nuevo les dijo que abandonaría sus clases de modelaje, aunque seguiría haciendo ballet clásico.
Lo haría porque desde hace meses había algo en ella que no le permitía seguir adelante. No podía seguir con la inercia. Bajo las promesas de un futuro brillante en la carrera del modelaje y quizás más adelante en la actuación estaba enterrando algo en su corazón.
Quería dibujar y hacer historias, narrarlas de una manera fluida bajo la influencia de la literatura de fantasía y la ciencia ficción.
Quizás sería producto de su afición a los mangas japoneses aunque ciertamente también apreciaba a los ilustradores tanto españoles como americanos.
Sus padres y amigos comenzaron a advertirles de la precaria situación a la que se enfrentaría en un mundo donde pocos realmente destacan. Y aún así quería intentarlo.
Algunas de sus amistades comenzaron a alejarse. Sobre todo porque ya no la comprendían. En lugar de desear ir de fiesta por las noches como antes ahora se dedicaba a practicar y planear como llegar a su nuevo público o clientes.
No fue algo fácil iniciar. Comenzó regalando pequeñas historias con su firma al final en las convenciones de arte e ilustración. También hacia los clásicos encargos de hacer retratos estilo cómic o manga. Escribió a revistas de promoción para artistas nuevos en la ilustración.
Durante un año estuvo batallando de esta forma hasta que una revista finalmente accedió a promocionarla a cambio de dar clases de ilustración para otros aficionados a los cómics. Con esa colaboración no solo se dio a conocer ante un público joven si no que algunas bandas de rock aficionadas también la ubicaron.
Sus primeros trabajos formales consistieron en diseñar portadas para los promocionales y discos de estas bandas nacientes. De ahí saltó a las exposiciones en lugares donde esas bandas tocaban como cafeterías y centros de culturas subterráneas.
Los góticos, los punks, los darks comenzaron a ubicarla. De esa manera, tocando puertas aquí y allá se hizo de un nombre. Más bien de un sobrenombre.
No quería ser recordada con el seudónimo con el que se dio a conocer como cosplayer, tampoco con su nombre de modelo. Se puso un sobrenombre que tenía más un aire fantástico. Se hizo llamar Lilium.
Comenzó a asistir a convenciones del mundo subterráneo apoyada por un pequeño equipo. En su stand presentaba ilustraciones e historias creadas por ella. Aunque también había gente que la reconocía de su pasado cosplayer y le pedían una foto.
No le molestaba ese tipo de peticiones, solo que no estaba acostumbrada a ser llamada nuevamente con ese nombre: Violeta.
II
Cada vez que escuchaba el nombre de Violeta se sentía un poco cohibida. Ciertamente para ella había sido una muy bonita etapa. Aprendió a perderle el miedo a mostrarse de manera natural frente a la cámara. Ganaba un buen ingreso solo haciendo demostraciones para los aficionados del mundo y con ello pagaba sus clases en la escuela de ballet y modelaje.
Sobre todo la hizo sentirse segura de poder abrirse camino en el mundo. Sintió independencia.
Jamás se imaginó llegar a estar en las primeras tres posiciones de los más populares en esa red social donde se promocionaba. Y en el punto más álgido de su popularidad apareció una fan. Una muy insistente.
Al principio no le tomó mucha importancia. Era solo una fan más. Que le tenía admiración como muchos otros. Hasta que un día accedió a responderle acerca de preguntas sobre anime y videojuegos. Resultó que les gustaban los mismos tipos y géneros de manga.
Comenzaron a intercambiar referencias a literatura fantástica. Luego de ahí saltaron a grupos de música. Luego comentaban de lugares históricos, de sus gustos al vestir, etc.
Cuando se dio cuenta comenzó a notar que su trato ya era directo. Simplemente esperaba a ver que se conectaba para iniciar una conversación.
Nada sería más que una anécdota de no ser por que ella comenzó a insinuarle algo más. Quería escribirle poemas.
Ella accedió pensando en poemas acerca de historias de magos, hadas, duendes o futuros postapocalípticos.
A los pocos días revisando el perfil de la fan pudo ver que le escribió un poema.. de amor..
Eso la hizo sentirse extraña. No se lo esperaba.
Decidió seguir con la amistad hasta que la fan comentara algo más.
Eso no pasó. Siguieron conviviendo como siempre. Aunque ella empezó a notar algo. Ella se sentía halagada.
Después la fan comenzó a publicar un poema casi cada semana. Ella se hizo el hábito de revisar el perfil los jueves. Leía el poema y nada. Lo dejaba pasar.
Una semana no vio publicado el poema. Se sintió decepcionada. Cuando vio a la fan conectada en su exhibición de cosplay le preguntó porque no había publicado el poema.
La fan le aclaró que no quería continuar para que ella no pensara que era una acechadora. No quería hacerla sentir mal, ni alejarla.
Ella no supo porque pero le salió sin querer un "no te detengas.. sigue escribiendo, por favor"
Estaban cambiando sus sentimientos.
Todo siguió así, ella leía un poema y se sentía bien. No sabía expresar que era, pero había algo más. Y al final cuando la fan le dijo directamente que la amaba ella no pudo creer su respuesta. Le contestaba que no podía esperar a que se lo dijera.
Jamás se imaginó eso. Estar enamorada de una fan. Tuvo que admitirlo.
Ahí todo cambió, pero ... al final se arrepintió profundamente.
III
Llegaron a platicar después de esa declaración de amor durante dos semanas. Y después sin más... desapareció.
Sin dejar aviso, sin una despedida, sin explicaciones, ni un correo, un mensaje final. Nada.
El perfil había sido borrado.
Se sintió herida.... herida, burlada, traicionada.
¿Cómo se atrevía esa fan a hacerle algo así? Después de permitirle conocerla tal cual era. Después de compartir tanto.
Lloró mucho. después sintió enojo. Quiso buscarla pero no sabía como encontrarla. Por donde empezar. Jamás le comentó donde vivía ni quien eran sus padres. Nada. Solo tenía su seudónimo. Dot Hacker.
Así pasó un mes. Sintiéndose triste y a veces desesperada dejó de conectarse. Sus demostraciones no las hacia con el mismo interés ni con la misma energía.
En ocasiones se imaginaba a Dot en algún lugar lejano teniendo muchos problemas. O quizás le habían hecho algo muy malo. Preocupada ahora por su fan a la que quería mucho no pudo soportar la incertidumbre. Comenzó a buscarla.
Tenía pistas escasas. Solo el seudónimo. Pero podía hacer más si le solicitaba al servicio de la red social si podía investigar acerca de su usuario. Contra todo lo que la razón le decía le pidió a un amigo versado en tecnología la ayudara.
Accedió. Era un muchacho con lentes de fondo de botella pero muy alegre. Siempre alegre. Comenzó por investigar el rastro de Dot en la red social y luego con sus contactos en el mundo obscuro de la red.
Lo que encontró no le gustó en lo absoluto. Había gente pidiendo recompensa por la ubicación de Dot desde hacia mucho tiempo. Desde antes de que apareciera en la red social de performers.
Así que él comenzó a sentirse intrigado por esta pirata informática. ¿Quién era y qué había hecho Dot Hacker para ser buscada no solo por la policía, la mafia, la tecnoesfera y su amiga Violeta?
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