AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
UN MUNDO RARO…
Convertido, ineludible en un anacoreta,
de vez en cuando recibo la visita de una flor,
que antes llamé avestruz y que esparce, débilmente,
sus pétalos y su espliego en mi piel escarchada.
Arrinconado de cierto mundillo, liviano y rudo,
busco en mis catacumbas especulativas,
una explicación sobre la adversidad humana.
No existe la posibilidad de lamer de la leche
de la ignorancia, sin caer en la desazón
y la desorientación del odio de cierta humanidad;
pero Ella, sencilla y envuelta en una locura singular,
alivia mi demencia y mi necesidad global de amar.
Soy un mundo entero, un planeta raro,
y bebo mi propia circunstancia y mi desvelo,
y solamente me regocijo en sus manos, en sus dedos
y en sus labios, que son océanos incandescentes,
pletóricos de ilusiones y esperanzas de un mañana.
Augus
Convertido, ineludible en un anacoreta,
de vez en cuando recibo la visita de una flor,
que antes llamé avestruz y que esparce, débilmente,
sus pétalos y su espliego en mi piel escarchada.
Arrinconado de cierto mundillo, liviano y rudo,
busco en mis catacumbas especulativas,
una explicación sobre la adversidad humana.
No existe la posibilidad de lamer de la leche
de la ignorancia, sin caer en la desazón
y la desorientación del odio de cierta humanidad;
pero Ella, sencilla y envuelta en una locura singular,
alivia mi demencia y mi necesidad global de amar.
Soy un mundo entero, un planeta raro,
y bebo mi propia circunstancia y mi desvelo,
y solamente me regocijo en sus manos, en sus dedos
y en sus labios, que son océanos incandescentes,
pletóricos de ilusiones y esperanzas de un mañana.
Augus