Maroc
Alberto
Nubarrones de arcilla
póstuma de presagios
con un tono de almendro
a flamenco del clásico,
montones de señores,
emisiones de cantos,
errores de la gente,
rubíes de zapatos,
multitud de pasillos
del metropolitano,
inoperantes condes,
políticos macabros,
generales con sable,
carreras de caballos,
palacetes de nobles,
sociedad boca abajo,
ética envejecida,
moral sin polipasto,
mentiras a montones,
humanitarios falsos,
ejércitos inmensos,
niñas, como soldados,
queridas con matones
de mujer sin encanto,
hombres sin sentimientos
de sangres atrapados,
hijos que nacen muertos,
pianistas sin las manos
de castas aberrantes
y amor falsificado,
elementos que vuelan,
burguesía, castrados,
violaciones constantes
con generales raudos,
desiertos de impotencia,
bienes acaparados,
colmillos de elefante,
cerebros suicidados,
azucenas macabras
en un prado macabro
con placentas de muerte
llenas de candelabros.
futuros que no existen
perdidos nuestros lazos,
pasado que se pierde,
presente pisoteado
y hedor a enterramiento,
la nada es el pasado,
la nada es el presente
tiempo descontrolado,
dolor de humanidades
que sufren por los lados,
lo humano tan consciente
del mal está atrapado,
la nada es el futuro,
perdida, sola, errando,
la vida es un maldito,
su capa será un sayo
de calavera fuerte
por un mundo curvado
a fuerza de estructuras
con capotes cerrados,
círculos recurrentes
que llevan los zapatos
que clavarnos quisiera
su tacón de malvados,
su estómago maldito
sin hambres atrapado
por trampas y por dientes
ganadas al pasado
donde puertas abiertas
te rajan de costado
deja pasar ambientes
de olor mal encarado,
de teclas y ventiscas
con olores alados,
corazones cautivos
por caminos extraños
a fuerza de montañas
llenas de enormes zancos
con nervios animales,
este sagaz trabajo
de demonios hirientes
entrando entre los cascos
que pisan a las flores
dejando ver el tajo
de la carrera loca
marcada entre los pasos
que llevan al tridente
con esfuerzo del manto
templado entre la muerte.
póstuma de presagios
con un tono de almendro
a flamenco del clásico,
montones de señores,
emisiones de cantos,
errores de la gente,
rubíes de zapatos,
multitud de pasillos
del metropolitano,
inoperantes condes,
políticos macabros,
generales con sable,
carreras de caballos,
palacetes de nobles,
sociedad boca abajo,
ética envejecida,
moral sin polipasto,
mentiras a montones,
humanitarios falsos,
ejércitos inmensos,
niñas, como soldados,
queridas con matones
de mujer sin encanto,
hombres sin sentimientos
de sangres atrapados,
hijos que nacen muertos,
pianistas sin las manos
de castas aberrantes
y amor falsificado,
elementos que vuelan,
burguesía, castrados,
violaciones constantes
con generales raudos,
desiertos de impotencia,
bienes acaparados,
colmillos de elefante,
cerebros suicidados,
azucenas macabras
en un prado macabro
con placentas de muerte
llenas de candelabros.
futuros que no existen
perdidos nuestros lazos,
pasado que se pierde,
presente pisoteado
y hedor a enterramiento,
la nada es el pasado,
la nada es el presente
tiempo descontrolado,
dolor de humanidades
que sufren por los lados,
lo humano tan consciente
del mal está atrapado,
la nada es el futuro,
perdida, sola, errando,
la vida es un maldito,
su capa será un sayo
de calavera fuerte
por un mundo curvado
a fuerza de estructuras
con capotes cerrados,
círculos recurrentes
que llevan los zapatos
que clavarnos quisiera
su tacón de malvados,
su estómago maldito
sin hambres atrapado
por trampas y por dientes
ganadas al pasado
donde puertas abiertas
te rajan de costado
deja pasar ambientes
de olor mal encarado,
de teclas y ventiscas
con olores alados,
corazones cautivos
por caminos extraños
a fuerza de montañas
llenas de enormes zancos
con nervios animales,
este sagaz trabajo
de demonios hirientes
entrando entre los cascos
que pisan a las flores
dejando ver el tajo
de la carrera loca
marcada entre los pasos
que llevan al tridente
con esfuerzo del manto
templado entre la muerte.
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