Un mundo creado para mi
donde los caminos
tuercen el bostezo de la vida
y los duendes de mis sueños vestidos,
a mi paso
como a un rey saludan.
Un mundo,
de amantes atiborrado,
de alegrías y tristezas haciéndose el amor
donde la brisa de pasión muda e incontrolable
en cada flor que creo,
la convierte en el capullo cerrado
que mi noche besa.
Un mundo femenino,
un útero salino de olas como diosas,
con húmedas arenas acogiendo mis ríos.
Una ostra en mi negro suspiro
que su perla desprende
para mi corazón iluminar.
Un mundo...
de estrellas humildes,
que emocionadas fugan cuando penetras mi cielo
y te descubren
bella.