Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
En la esquina, sí,
espérame en la esquina,
mutila mi recuerdo, dormiré en vela,
reconoceré tu presencia, veré tu cautela,
por otra puerta apareces,
te cuelgas de mí, de mis brazos, hasta que se desprenden,
de mis ojos, hasta que te reprenden,
de mis ojos, que expulsas con tus miradas de noche mala,
de noche buena,
de esa noche, en fin, de intenciones "buenas".
Pero para qué conocer esa palabra,
no tiene sentido para ti, sólo quieres mi sombra, mi estómago cuando hundas tus blancas manos y largas uñas de mujer-pasión en el negro umbral de mi calor,
entonces no tienes más remedio,
que interferir en el rencor,
remitir un nombre a tu actual temor,
elevarlo, abrazarlo, y como a mí besarlo, para satisfacer tu sangre en la mía,
en otro portal más de tus recuerdos,
en el nuevo portal de tus quejidos,
tus ojos hundidos, tu droga yo nuevamente qué quieres y por qué,
ya tu vientre y tus entrañas dan nueva batalla por tu droga,
ese día de nostalgia, esa noche de antropofagia,
esa noche la que fui para ti,
desde que ya no tengo brazos, piernas, manos ni dedos,
me están creciendo,
es cierto, pero va siendo hora de tener más respeto,
más cuidado con mis lentos miembros,
cuidado,
por favor no todo al mismo tiempo.
espérame en la esquina,
mutila mi recuerdo, dormiré en vela,
reconoceré tu presencia, veré tu cautela,
por otra puerta apareces,
te cuelgas de mí, de mis brazos, hasta que se desprenden,
de mis ojos, hasta que te reprenden,
de mis ojos, que expulsas con tus miradas de noche mala,
de noche buena,
de esa noche, en fin, de intenciones "buenas".
Pero para qué conocer esa palabra,
no tiene sentido para ti, sólo quieres mi sombra, mi estómago cuando hundas tus blancas manos y largas uñas de mujer-pasión en el negro umbral de mi calor,
entonces no tienes más remedio,
que interferir en el rencor,
remitir un nombre a tu actual temor,
elevarlo, abrazarlo, y como a mí besarlo, para satisfacer tu sangre en la mía,
en otro portal más de tus recuerdos,
en el nuevo portal de tus quejidos,
tus ojos hundidos, tu droga yo nuevamente qué quieres y por qué,
ya tu vientre y tus entrañas dan nueva batalla por tu droga,
ese día de nostalgia, esa noche de antropofagia,
esa noche la que fui para ti,
desde que ya no tengo brazos, piernas, manos ni dedos,
me están creciendo,
es cierto, pero va siendo hora de tener más respeto,
más cuidado con mis lentos miembros,
cuidado,
por favor no todo al mismo tiempo.
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