Jorge Salvador
Poeta adicto al portal
Tengo un olmo precioso que da peras
y un tractor amarillo que no labra
muchas deudas de honor, poca palabra,
y sesenta jodidas primaveras.
Tengo un Jaguar que sueña ser un Dacia
y una lengua de trapo, nunca ociosa,
que según el criterio de mi esposa
si algo tiene es maldita puta gracia.
Tengo ganas de sexo a todas horas
y un idilio fatal con la cerveza;
no me cabe más nada en la cabeza
que la barra de un bar y las señoras.
Tengo en facebook millones de enemigos
que jamás me discuten un me gusta;
un mal pronto que al mismo diablo asusta,
un minúsculo pene y dos ombligos.
Tengo un par de chiquillos que ni estudian
ni sospechan qué coño es un trabajo
ambos dos, y la madre que los trajo,
se me comen por dentro y me repudian.
Tengo dudas, y a veces me pregunto
qué será de mis huesos cuando muera;
¿cómo va a darle Dios a un calavera
de mi estirpe, el diploma de difunto…?
y un tractor amarillo que no labra
muchas deudas de honor, poca palabra,
y sesenta jodidas primaveras.
Tengo un Jaguar que sueña ser un Dacia
y una lengua de trapo, nunca ociosa,
que según el criterio de mi esposa
si algo tiene es maldita puta gracia.
Tengo ganas de sexo a todas horas
y un idilio fatal con la cerveza;
no me cabe más nada en la cabeza
que la barra de un bar y las señoras.
Tengo en facebook millones de enemigos
que jamás me discuten un me gusta;
un mal pronto que al mismo diablo asusta,
un minúsculo pene y dos ombligos.
Tengo un par de chiquillos que ni estudian
ni sospechan qué coño es un trabajo
ambos dos, y la madre que los trajo,
se me comen por dentro y me repudian.
Tengo dudas, y a veces me pregunto
qué será de mis huesos cuando muera;
¿cómo va a darle Dios a un calavera
de mi estirpe, el diploma de difunto…?
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