Manuel de Cilla
Poeta recién llegado
Ya no hay días en la cama
Ya no blanden mis espadas
Ya no me preocupa donde estarás.
Ya no sueño con tu falda
Ni con luces apagadas
Donde encontraba la felicidad.
Solo sé que las montañas
Son más bajas cuando andas
Y eternas si no quieres olvidar.
Y todo los que era eterno
Fue al final perecedero
Una gota en el fondo del mar
Ya no hay noches de desvelo
Creo en la vida sin tu cuerpo
No fuiste principio y tampoco final
Fue afilada la navaja
Pero el tiempo y la distancia
Son más fuertes que la terca soledad
Si los dioses del infierno
Ya salieron de mi cuerpo
Ya no importa de que quieras hablar
Porque si fuiste un día
La reina de mi alegría
Hoy solo eres una aguja en el pajar.
Y que mas da
Si las balas que disparas
Son chatarras de metal
Y si tú eras
la dueña de mi alma
Ya no tienes mis llaves
ya nos puedes entrar
No es un adiós
es un olvido
que es mucho mejor
Ya no blanden mis espadas
Ya no me preocupa donde estarás.
Ya no sueño con tu falda
Ni con luces apagadas
Donde encontraba la felicidad.
Solo sé que las montañas
Son más bajas cuando andas
Y eternas si no quieres olvidar.
Y todo los que era eterno
Fue al final perecedero
Una gota en el fondo del mar
Ya no hay noches de desvelo
Creo en la vida sin tu cuerpo
No fuiste principio y tampoco final
Fue afilada la navaja
Pero el tiempo y la distancia
Son más fuertes que la terca soledad
Si los dioses del infierno
Ya salieron de mi cuerpo
Ya no importa de que quieras hablar
Porque si fuiste un día
La reina de mi alegría
Hoy solo eres una aguja en el pajar.
Y que mas da
Si las balas que disparas
Son chatarras de metal
Y si tú eras
la dueña de mi alma
Ya no tienes mis llaves
ya nos puedes entrar
No es un adiós
es un olvido
que es mucho mejor