dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Un pajarillo curé de su tormento
cuando herido llegó a mi ventana un día.
Si le puse mi corazón como guía
fue mi mano quien le daba el alimento.
Entre mis dedos tomaba su sustento
con la ventana abierta y no salía,
hasta que una mañana, mayo sería
cuando sus alas agitó contra el viento.
Y hoy hasta mí regresas cuerpecillo leve,
hoy en que todo me hiere y me atormenta,
hoy mis manos no pueden darte el trigo.
Ojalá no hayas sucumbido a la nieve,
hoy al imaginarte haces que me sienta
morir al saber que no tengo un amigo.
Eladio Parreño Elías
24-Octubre-2015
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