YANCO
Poeta adicto al portal
Cae la noche y ya espera el alba,
blancas palomas en el solar vuelven a casa,
y en esta paz siento el andar
del pensamiento que no se calma;
rema en un mar de nunca acabar
divisa el faro pero no atraca.
Cruel el vaivén de olas
que jamás su ímpetu aplacan,
que extraña verdad
que en el sosiego que da la calma,
se agita el afán del pensar
que entrega amor, belleza y te alegra el alma;
pero que asoma también,
un negro abismo si la fe falla.
Hoy ruego al señor que esta en la cima
con luz muy blanca.
Le alumbre el pensar a todo aquel
que en sus adentros la fe le falta;
fe en el amor, la humanidad en la esperanza.
Que esa fe hecha un pensar
entregue al mundo lo que le falta,
que el hombre hoy en su pensar
dibuje un paraíso para mañana.
blancas palomas en el solar vuelven a casa,
y en esta paz siento el andar
del pensamiento que no se calma;
rema en un mar de nunca acabar
divisa el faro pero no atraca.
Cruel el vaivén de olas
que jamás su ímpetu aplacan,
que extraña verdad
que en el sosiego que da la calma,
se agita el afán del pensar
que entrega amor, belleza y te alegra el alma;
pero que asoma también,
un negro abismo si la fe falla.
Hoy ruego al señor que esta en la cima
con luz muy blanca.
Le alumbre el pensar a todo aquel
que en sus adentros la fe le falta;
fe en el amor, la humanidad en la esperanza.
Que esa fe hecha un pensar
entregue al mundo lo que le falta,
que el hombre hoy en su pensar
dibuje un paraíso para mañana.
Última edición: