Lirae
Poeta que considera el portal su segunda casa
UN PASO AL ABISMO.
ÉL Y YO...
No se que me ha llevado a la situación desesperante de buscarle en todas partes...Cuando no conozco si quiera su rostro. Recorro caminos inhóspitos, a penas intransitables, sólo por verle de cerca, por tener la certeza de que él, es de verdad.
Llego a una aldea donde no hay luz ni siquiera artificial, los aldeanos de allí utilizan velas porque nunca amanece...el olor a cera recorre toda la ciudad. Los sauces, gimen, y se han hecho llorones por la falta de sol y de calor. Y yo, yo camino casi deambulando entre aquellas calles oscuras y húmedas. Lloran las paredes de los callejones e impregnan el suelo de agua salobre donde mis pies chapotean como si fuera parte de un camino normal. Me adentro en lo más profundo de aquella ciudad, que late miedo y desasosiego. Que exhala de cada ventana abierta una sensación de vida sin luz, de muerte oscura,
Creo verle entre la gente, vestido como siempre con ropas negras...me parece mucho más grande que otras veces que mi mente le ha imaginado o soñado, como quieras llamarlo...pero estoy casi segura que es él, y mi corazón galopa hacia su encuentro...pero nunca llego, algo me detiene, me doy cuenta que tengo miedo, mucho miedo...Y no, no es en vano, él no es el ángel de mis sueños,no, no lo es, he vuelto a equivocarme...pues este cuando me ve, sólo procura atraparme, atacarme, herirme sin piedad...y a mi, a mi no me quedan fuerzas para defenderme…La desilusión es tan grande, tan destructiva...
Me ata de manos y me obliga a irme de aquella aldea por el paso de los desterrados. La salida es por un puente estrecho, sin ningún lugar para posar las manos, solo es una linea fina de pasos, que parecen sin dientes, pues hay huecos que ni el mejor de los funambulista estaría dispuesto a pasar.
Debajo el abismo. En la aldea, el ángel que no me ama, tras de mi, invisible pero cierto, el ángel de mi amor. Comienzo a llorar mientras camino por aquel pasillo de muerte y mi amado, el ángel que me ama, va tras de mi, me sujeta por la cintura y una vez más, sin pedir nada a cambio pega su vida a la mía y camina a mi lado...de sus labios no escucho un reproche, sólo oigo un susurro...¡Sigue andando golondrina, nunca dejaré que caigas sola!
No me es necesario llegar al final de aquella travesía incierta de vida...Con él no temo vivir los peores momentos…con él no temo morir…
Sigo adelante, con él y el amor, soy un ejercito…
Gracias Claudia, siempre intentaré narrar tus momentos con toda la realidad con que tú los vives...Y nunca, mi querida Claudia, dejaré de tener celos de tu irrealidad, en esta vida con latido que yo vivo…
SHA.
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