Un pensamiento mío flota en derredor
se alimenta del vaivén de tus pasos,
del ascenso y descenso de lo más suave,
se detiene en la otra boca, sin carmín,
deslizando la mudez de su verbo húmedo.
Un pensamiento frío es ahora volcán
de treinta y ocho y medio grados,
no nos quema, pero incendia dedos,
no lo sabes, en mi pecho brama un mar,
estremece cada playa de ese cuerpo,
es aliento de tifón, es huracán.
Un pensamiento mío te atrapa
todas las tardes al cruzar la calle,
se aferra a los cabellos como nave
piloteada por un terco capitán,
si tu sabes que te pienso, no me hables,
si sabes que te quiero, no voltees a mirar.
Un pensamiento es toda mi pasión
porque tu eres la rutina de otro corazón.
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