nube blanca
Poeta que no puede vivir sin el portal
Un pequeño pingüino
saltaba de roca en roca
y buscando su camino
se cayó al suelo de boca.
Su mirada se perdía
en ese mar tan helado,
con torpeza se atrevía
a pisar de lado a lado.
Pero fue su gran sorpresa
el no poder ni nadar,
sería del frío presa
sin su deseo lograr.
Se comió algunos peces
haciendo posible el viaje
y sin pensarlo dos veces
le puso mucho coraje.
Era buen buceador
pasando mil aventuras
y llegando con valor
nos contó sus travesuras.
Tere B.O
26-02-2015