Alejandro Magno
Poeta recién llegado
Abrazados en la cama,
tomame de la mano y llevame a viajar,
te doy mi palabra que voy a dejarme guiar
(con la inocencia que perdí un tiempo atrás).
Acercame a tu boca, donde son tus silencios
los que guardan tus peores secretos.
Confía, no voy a asustarme,
mucho menos delatarte, lo prometo.
Esbosá una sonrisa e invitame al festín de tus mejores recuerdos,
y a notar como poquito a poco comienzo a formar parte de ellos.
Dormime en tu pecho (adentrame en tus sueños),dejame ver que perseguís,
de que manera puedo apoyarte, hacerte plenamente feliz.
Sin detenernos en tu cintura (la carne es débil, pero también astuta),
enseñame tus pies, con atención escuchare adonde vas,
como y cuando añoras llegar,
y sin pensarlo dejo todo por un “¿Me acompañás?”.
Con admiración, en ese momento pensare
cuan maravilloso es el cuerpo de una mujer,
que aunque falte la ropa
sobran resquicios donde aún cosas esconder.
Cuando el silencio nos absorba, en plena penumbra,
por simple intuición, me posaré en tu mirar.
Los ojos son el reflejo del alma
(y de todos los sentidos, el alma es el esencial).
Si de allí brotan tus lagrimas, estoy convencido
que es donde mis respuestas habré de hallar.
(Saber que te duele, que te falta
y como mi amor puede ayudar).
Recién ahí susurrame que me amás (susurros al oído que la piel han de amotinar),
y pedime, con dulzura, un abrazo más.
Remedio para el alma aún en tiempos de guerra,
porque abrazarte es como alcanzar el cielo con los pies aún en la tierra.
Y quizás no fue tan fácil como pensabas,
sacudir los miedos de nuestras sábanas.
Pero podemos reír de mil maneras diferentes,
que sin que el otro con amor admire nuestra sonrisa, no seremos felices completamente.
Me opongo a que de tu espalda se borren mis huellas,
que en tu piel son más hermosas que el cielo con sus estrellas.
Besos, caricias, abrazos, no comprendo como caben tantos ases bajo tu manga.
Y mientras pienso tanto, vos ahí. Me mirás, me sonreís, y con eso nos basta.
(¿Cómo definirías lo nuestro si acaso no es magia?)
Y es cuando todo parezca más y más negro,
que no debemos perder de vista nuestro mayor anhelo.
Que jamás habrá duda (ni miedo),
que enflaquezca nuestro mejor sueño.
“Si supiera que el mundo acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol”
tomame de la mano y llevame a viajar,
te doy mi palabra que voy a dejarme guiar
(con la inocencia que perdí un tiempo atrás).
Acercame a tu boca, donde son tus silencios
los que guardan tus peores secretos.
Confía, no voy a asustarme,
mucho menos delatarte, lo prometo.
Esbosá una sonrisa e invitame al festín de tus mejores recuerdos,
y a notar como poquito a poco comienzo a formar parte de ellos.
Dormime en tu pecho (adentrame en tus sueños),dejame ver que perseguís,
de que manera puedo apoyarte, hacerte plenamente feliz.
Sin detenernos en tu cintura (la carne es débil, pero también astuta),
enseñame tus pies, con atención escuchare adonde vas,
como y cuando añoras llegar,
y sin pensarlo dejo todo por un “¿Me acompañás?”.
Con admiración, en ese momento pensare
cuan maravilloso es el cuerpo de una mujer,
que aunque falte la ropa
sobran resquicios donde aún cosas esconder.
Cuando el silencio nos absorba, en plena penumbra,
por simple intuición, me posaré en tu mirar.
Los ojos son el reflejo del alma
(y de todos los sentidos, el alma es el esencial).
Si de allí brotan tus lagrimas, estoy convencido
que es donde mis respuestas habré de hallar.
(Saber que te duele, que te falta
y como mi amor puede ayudar).
Recién ahí susurrame que me amás (susurros al oído que la piel han de amotinar),
y pedime, con dulzura, un abrazo más.
Remedio para el alma aún en tiempos de guerra,
porque abrazarte es como alcanzar el cielo con los pies aún en la tierra.
Y quizás no fue tan fácil como pensabas,
sacudir los miedos de nuestras sábanas.
Pero podemos reír de mil maneras diferentes,
que sin que el otro con amor admire nuestra sonrisa, no seremos felices completamente.
Me opongo a que de tu espalda se borren mis huellas,
que en tu piel son más hermosas que el cielo con sus estrellas.
Besos, caricias, abrazos, no comprendo como caben tantos ases bajo tu manga.
Y mientras pienso tanto, vos ahí. Me mirás, me sonreís, y con eso nos basta.
(¿Cómo definirías lo nuestro si acaso no es magia?)
Y es cuando todo parezca más y más negro,
que no debemos perder de vista nuestro mayor anhelo.
Que jamás habrá duda (ni miedo),
que enflaquezca nuestro mejor sueño.
“Si supiera que el mundo acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol”
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