Ailén irá hoy por primera vez a clase de gimnasia. El primer ejercicio le resulta muy aterrador. Los niños tienen que cruzar una viga! El haz no es muy alto, pero sí estrecho. Cuando le llega el turno a Ailén, ella no se atreve.
"Tengo que ir al baño", dice y se aleja.
La semana siguiente su pantalón no le queda muy bien. Y una semana más tarde ella realmente tiene que sonarse la nariz primero.
Entonces Ailén se ha quedado sin excusas. Ella no puede pensar en nada por un momento.
La pregunta a la maestra si quiere tomarle la mano y mira, allí está caminando sobre la viga.
En realidad, eso no fue tan difícil, piensa Ailén. En cualquier caso, es más fácil que inventar siempre una excusa!
La próxima vez Ailén se atreverá incluso a cruzar sola la viga. Ella está orgullosa de sí misma. A veces lo único que necesitas es un poco de coraje, piensa Ailén.
"Tengo que ir al baño", dice y se aleja.
La semana siguiente su pantalón no le queda muy bien. Y una semana más tarde ella realmente tiene que sonarse la nariz primero.
Entonces Ailén se ha quedado sin excusas. Ella no puede pensar en nada por un momento.
La pregunta a la maestra si quiere tomarle la mano y mira, allí está caminando sobre la viga.
En realidad, eso no fue tan difícil, piensa Ailén. En cualquier caso, es más fácil que inventar siempre una excusa!
La próxima vez Ailén se atreverá incluso a cruzar sola la viga. Ella está orgullosa de sí misma. A veces lo único que necesitas es un poco de coraje, piensa Ailén.