cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Para decir esencia me basta la rosa,
la que lleva tu nombre y es la sombra
cuando te sueño.
O el mar que agita el cabello suelto
la caricia clandestina con la que miro
en el cerrojo abierto de tu ombligo
que es carne a mis deseos.
O la espuma suelta de mis conflictos
cuando el esperma sale a mar abierto
para besar tus pies de sirena herida.
La lluvia de fuego y agua que se mezcla
con la mirada de tus ojos
la que vigila el faro de tu costa
cuando desnuda paseas por mi mente
y envuelta en ceniza te arruyo entre gemidos
placenteros.
El placer de tu cuerpo que es tumba a mi silencio
cuando a verso escrito siento de tu mano
el poema que llevas dentro,
tan dentro que despierta el aroma
de mis noches calladas a gota de vino
y lagrimas con sabor a ajenjo.
Porque el mar te esconde en su bravura
y eres a mi ser cual secreto,
tengo de ti los ojos
el ambar de tus pechos que rigen mi vida
en la anchura de tus caderas
que son para mi cual herida
de verte, desearte pero tenerte lejos;
masticar con pausa tus letras
que son tu sentimiento
y guardar estéril la mesura de tus labios
que me besan en secreto.
la que lleva tu nombre y es la sombra
cuando te sueño.
O el mar que agita el cabello suelto
la caricia clandestina con la que miro
en el cerrojo abierto de tu ombligo
que es carne a mis deseos.
O la espuma suelta de mis conflictos
cuando el esperma sale a mar abierto
para besar tus pies de sirena herida.
La lluvia de fuego y agua que se mezcla
con la mirada de tus ojos
la que vigila el faro de tu costa
cuando desnuda paseas por mi mente
y envuelta en ceniza te arruyo entre gemidos
placenteros.
El placer de tu cuerpo que es tumba a mi silencio
cuando a verso escrito siento de tu mano
el poema que llevas dentro,
tan dentro que despierta el aroma
de mis noches calladas a gota de vino
y lagrimas con sabor a ajenjo.
Porque el mar te esconde en su bravura
y eres a mi ser cual secreto,
tengo de ti los ojos
el ambar de tus pechos que rigen mi vida
en la anchura de tus caderas
que son para mi cual herida
de verte, desearte pero tenerte lejos;
masticar con pausa tus letras
que son tu sentimiento
y guardar estéril la mesura de tus labios
que me besan en secreto.