Un poema huérfano
sin horizontes,
como un viejo canario
colgado dentro de la jaula
con el abrigo de la ausencia
y la música del silencio,
con un panorama rayado
y el aire gastado.
Es como un lugar
donde se ven las líneas del tiempo,
y todo vertiginosamente cae
de su puesto, y vuelve a su destino,
como cuando se apaga el fuego
pero sus cenizas prosperan en otro incendio.
Un poema huérfano
sin sonrisas brillantes y sonoras,
sin lágrimas vidriosas.
Un sentimiento serio y casi hostil
que hace titubear y culpar.
¿Dónde se esconden todas las verdades?
¿Algún día su rostro asomaran?
Y aunque sea increíble, el amor existe
en sus versos lentos pero cautelosos,
esos que acicalan el alma.
Y el amor es irreversible,
como el recorrido de los destrozos.
Ya no hay vanidad,
solo solemnidad
Es como un nuevo lugar,
donde nos cuesta ver
cuánto vale ser feliz
sin preguntar.
sin horizontes,
como un viejo canario
colgado dentro de la jaula
con el abrigo de la ausencia
y la música del silencio,
con un panorama rayado
y el aire gastado.
Es como un lugar
donde se ven las líneas del tiempo,
y todo vertiginosamente cae
de su puesto, y vuelve a su destino,
como cuando se apaga el fuego
pero sus cenizas prosperan en otro incendio.
Un poema huérfano
sin sonrisas brillantes y sonoras,
sin lágrimas vidriosas.
Un sentimiento serio y casi hostil
que hace titubear y culpar.
¿Dónde se esconden todas las verdades?
¿Algún día su rostro asomaran?
Y aunque sea increíble, el amor existe
en sus versos lentos pero cautelosos,
esos que acicalan el alma.
Y el amor es irreversible,
como el recorrido de los destrozos.
Ya no hay vanidad,
solo solemnidad
Es como un nuevo lugar,
donde nos cuesta ver
cuánto vale ser feliz
sin preguntar.