BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vengo rodando como los demonios
con tizones encendidos y lenguas salvajes
con vislumbres de cenit flamígeros
y con telas de estrellas descendidas hasta mis brazos.
Vengo como un demonio completo,
atardeciendo en mi vómito incansable,
un alfabeto de órganos perentorios e imperturbables,
con la lengua hasta abajo la tierra que me ofrece
agua vino o confusión suficiente.
Vengo como un suicida demoníaco
respaldando atizando los vislumbres de un camarote ingenuo,
ojo de buey de una zona nupcial en las batas afrodisíacas
de andar por casa vienen mis novias como vampiresas hermafroditas.
Vengo cantando rociando las voces del eco
calcino los labios y me tiro por los rieles incombustibles
hasta llegar al agua con los besos de cualquier madrugada
insomne.
©
con tizones encendidos y lenguas salvajes
con vislumbres de cenit flamígeros
y con telas de estrellas descendidas hasta mis brazos.
Vengo como un demonio completo,
atardeciendo en mi vómito incansable,
un alfabeto de órganos perentorios e imperturbables,
con la lengua hasta abajo la tierra que me ofrece
agua vino o confusión suficiente.
Vengo como un suicida demoníaco
respaldando atizando los vislumbres de un camarote ingenuo,
ojo de buey de una zona nupcial en las batas afrodisíacas
de andar por casa vienen mis novias como vampiresas hermafroditas.
Vengo cantando rociando las voces del eco
calcino los labios y me tiro por los rieles incombustibles
hasta llegar al agua con los besos de cualquier madrugada
insomne.
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