Kabuki
Poeta recién llegado
Un poema para hacerte feliz
Un poema de gatos,
no de tejados, sino de vino,
de club sándwich y tostada francesa;
uno de chicha morada
por las mañanas y de dos mokas
sil vous plait por la noche.
Un verso escrito con un lapicero
de cubitos de letras y una plaza
de alpacas y fotos de Pablo;
un barrio donde el whisky no es
barato pero rico.
El sol quema, el aire
pesa. A tres pisos, mis cervezas.
Una pastilla para la resaca,
un escrito en un post-it que
dice: Te amo mi nena.
Un bus que mas parece
barco pirata.
Quiero que de noche la negra
melena se vista de África,
no quiero mas en el día
que navegar en tus ojos,
que de castaños
la piedra de doce ángulos;
que de claro,
la catedral de chocotejas
y zapatillas de bata,
pues no importa lo caro
si estoy feliz con ella.
Muero porque sonrías,
aun frunciendo el ceño por
ese plato de quinua,
que de micros, a besos, el celoso
diga, que suerte de este
tipo de tener una chica tan bella.
Y es cierto, es tan linda,
aun cuando de eructos
a chanchitos su boca este llena.
¿Donde duermes?, pues en la pluma,
¿Donde despiertas?, en esa
promoción de ¡yo pago miauf!;
que a huevos revueltos,
en ese jardincito,
o a ya son más de las 10
en ese cuchitril,
me río de no usar tenedores
para el panque de cafés
crema en polvo.
Magia, sí, de brujita reina,
pues de anillo roto
y aretes azul fundido tal perlas,
es que nos dicen,
usted parece de 25 y la niña de 22,
que chistoso, pero saben,
ustedes dos hacen una
bonita pareja.
no de tejados, sino de vino,
de club sándwich y tostada francesa;
uno de chicha morada
por las mañanas y de dos mokas
sil vous plait por la noche.
Un verso escrito con un lapicero
de cubitos de letras y una plaza
de alpacas y fotos de Pablo;
un barrio donde el whisky no es
barato pero rico.
El sol quema, el aire
pesa. A tres pisos, mis cervezas.
Una pastilla para la resaca,
un escrito en un post-it que
dice: Te amo mi nena.
Un bus que mas parece
barco pirata.
Quiero que de noche la negra
melena se vista de África,
no quiero mas en el día
que navegar en tus ojos,
que de castaños
la piedra de doce ángulos;
que de claro,
la catedral de chocotejas
y zapatillas de bata,
pues no importa lo caro
si estoy feliz con ella.
Muero porque sonrías,
aun frunciendo el ceño por
ese plato de quinua,
que de micros, a besos, el celoso
diga, que suerte de este
tipo de tener una chica tan bella.
Y es cierto, es tan linda,
aun cuando de eructos
a chanchitos su boca este llena.
¿Donde duermes?, pues en la pluma,
¿Donde despiertas?, en esa
promoción de ¡yo pago miauf!;
que a huevos revueltos,
en ese jardincito,
o a ya son más de las 10
en ese cuchitril,
me río de no usar tenedores
para el panque de cafés
crema en polvo.
Magia, sí, de brujita reina,
pues de anillo roto
y aretes azul fundido tal perlas,
es que nos dicen,
usted parece de 25 y la niña de 22,
que chistoso, pero saben,
ustedes dos hacen una
bonita pareja.
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