Vlad Kanon
Poeta fiel al portal
El poema tal y como esta, es así, solo requiero de ayuda con los signos, gracias.
Un poema sobre ella, de ti y de mí
La luna esta cantando acerca de ti,
velando por mi fe,
anhelando el ayer;
pero, ¿es el sonido de su voz cómo el viento de la mañana?,
un suave sentido de conmoción y seducción,
que, sentada en el suelo, tendiendo un mantel
sobre la mesa del café,
posa una mano mientras espera una vida nacer,
donde la muerte no me espera, y se presta a beber.
Es su número un enorme patio de actuación,
que me hace pensar...
Que la luna no tiene ojos...
Pues no te busca a ti,
sino que se dirige a mí;
te menciona, te añora, pero en realidad...
Se fija en mí.
Cómo y por qué, pues si tiene ojos, por qué no están rojos, puede que en realidad...
Pueda ver más allá de su triste vanidad...
Sí, lo sé; cómo, no lo sé, pero no se fija en ti.
Entonces...
¿Son todos los extraños iguales a ti?,
¿son todos los extraños iguales a ti?,
como el viento, dejando todo por ahí...
Dejando el perfume de los días,
rondando en las noches,
alocando el corazón, creando confusión;
ella te extraña y te añora...
Yo quieto, sólo la veo,
y la paz para ella deseo...
Pero a mi lado se sienta,
y a mi brazo se aferra sedienta,
se duerme, la inocencia y la inconsciencia
junto a ella se sientan,
y me besa...
Mientras la brizna la sala atraviesa;
con la paz, la muevo hacia el espejo
sin cambiar de posición,
sin tener que formar dirección;
amor es lo que muestra el reflejo,
y aún así... no me quedo perplejo.
Entonces...
¿Son todos los extraños iguales a ti?,
¿son todos los extraños iguales a ti?,
como el viento, dejando todo por ahí...
Enamorando estrellas,
para luego dejarlas
así, como ella...
Que se ha aferrado a mí,
sin darse cuenta, enamorada de mí...
¿Acaso eso es lo que haces?
Ver al solitario,
dictar un seminario,
y hacer que la espectadora
se enamore de otro, aparte de ti...
¿Acaso no ves la alocada aversión que se tiñe aquí?
Entonces...
¿Son todos los extraños iguales a ti?,
¿son todos los extraños iguales a ti?,
como el viento, dejando todo por ahí...
Alegrando las vidas de aquellos
que tienen una vida infeliz...
¿Y Serán todos los extraños iguales a ti?,
como el viento, dejando todo por ahí...
Y aún así, no logrando que sea feliz...
Pues porque ella... aún añora por ti...
velando por mi fe,
anhelando el ayer;
pero, ¿es el sonido de su voz cómo el viento de la mañana?,
un suave sentido de conmoción y seducción,
que, sentada en el suelo, tendiendo un mantel
sobre la mesa del café,
posa una mano mientras espera una vida nacer,
donde la muerte no me espera, y se presta a beber.
Es su número un enorme patio de actuación,
que me hace pensar...
Que la luna no tiene ojos...
Pues no te busca a ti,
sino que se dirige a mí;
te menciona, te añora, pero en realidad...
Se fija en mí.
Cómo y por qué, pues si tiene ojos, por qué no están rojos, puede que en realidad...
Pueda ver más allá de su triste vanidad...
Sí, lo sé; cómo, no lo sé, pero no se fija en ti.
Entonces...
¿Son todos los extraños iguales a ti?,
¿son todos los extraños iguales a ti?,
como el viento, dejando todo por ahí...
Dejando el perfume de los días,
rondando en las noches,
alocando el corazón, creando confusión;
ella te extraña y te añora...
Yo quieto, sólo la veo,
y la paz para ella deseo...
Pero a mi lado se sienta,
y a mi brazo se aferra sedienta,
se duerme, la inocencia y la inconsciencia
junto a ella se sientan,
y me besa...
Mientras la brizna la sala atraviesa;
con la paz, la muevo hacia el espejo
sin cambiar de posición,
sin tener que formar dirección;
amor es lo que muestra el reflejo,
y aún así... no me quedo perplejo.
Entonces...
¿Son todos los extraños iguales a ti?,
¿son todos los extraños iguales a ti?,
como el viento, dejando todo por ahí...
Enamorando estrellas,
para luego dejarlas
así, como ella...
Que se ha aferrado a mí,
sin darse cuenta, enamorada de mí...
¿Acaso eso es lo que haces?
Ver al solitario,
dictar un seminario,
y hacer que la espectadora
se enamore de otro, aparte de ti...
¿Acaso no ves la alocada aversión que se tiñe aquí?
Entonces...
¿Son todos los extraños iguales a ti?,
¿son todos los extraños iguales a ti?,
como el viento, dejando todo por ahí...
Alegrando las vidas de aquellos
que tienen una vida infeliz...
¿Y Serán todos los extraños iguales a ti?,
como el viento, dejando todo por ahí...
Y aún así, no logrando que sea feliz...
Pues porque ella... aún añora por ti...
Vlad Kanon
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