Era un hombre solitario
caminaba por la vida,
arrastrando sus pesares
sus penurias y sus dichas.
Era un hombre taciturno
que rodaba por el mundo,
viviendo sus ilusiones
con sueños de ganador.
Era un hombre sin fortuna
que soñaba con la luna,
siempre de espaldas al sol.
Era pobre y desvalido
con un traje muy raído,
de remiendos construido
con sus manos y sudor.
Era casi no era nada,
tan solo su fe tenía,
pero con ella vivía
sin nada más que pedir.
Siempre miraba adelante
pues los pasos el sabia,
que nunca se detenían
para volver hacia atrás.
Soñaba con su fortuna
con la vida que tenía,
y a nadie más envidiaba
aunque fuera más feliz.
Y en todo este discernir
en su voluntad veía,
que no es más el que más tiene
con esa vara media.
Si con esto soy feliz
en su interior se decía,
para que quiero riquezas
si con el amor que tengo
me basta para vivir.
caminaba por la vida,
arrastrando sus pesares
sus penurias y sus dichas.
Era un hombre taciturno
que rodaba por el mundo,
viviendo sus ilusiones
con sueños de ganador.
Era un hombre sin fortuna
que soñaba con la luna,
siempre de espaldas al sol.
Era pobre y desvalido
con un traje muy raído,
de remiendos construido
con sus manos y sudor.
Era casi no era nada,
tan solo su fe tenía,
pero con ella vivía
sin nada más que pedir.
Siempre miraba adelante
pues los pasos el sabia,
que nunca se detenían
para volver hacia atrás.
Soñaba con su fortuna
con la vida que tenía,
y a nadie más envidiaba
aunque fuera más feliz.
Y en todo este discernir
en su voluntad veía,
que no es más el que más tiene
con esa vara media.
Si con esto soy feliz
en su interior se decía,
para que quiero riquezas
si con el amor que tengo
me basta para vivir.