G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal
No hay palabras que definan
las necedades del mundo.
Los fanatismos se apilan;
y con ellos, los difuntos.
¡Tantas mentes retorcidas
por kilómetro cuadrado!
¡Tanta mano ensangrentada!
¡Tanto pueblo adoctrinado!
Ha sido larga la noche
y avanzando viene el alba.
Entre la luz y la sombra
se desata la batalla.
No digas que lo ignorabas
y que no fuiste alertado.
En ti lo gritaba el alma;
y en cada calle, tu hermano.
No, no hay nada que describa
a ese monstruo desalmado.
No hay pintor que lo retrate,
ni color tan desgraciado.
En tus manos, la esperanza,
el resplandor y la espada.
En tus pasos, la grandeza
y en tu pecho la morada.
Nadie puede ser neutral
cuando se acercan las llamas.
La libertad tiene un precio
que el cobarde nunca paga...
G.S.A.
las necedades del mundo.
Los fanatismos se apilan;
y con ellos, los difuntos.
¡Tantas mentes retorcidas
por kilómetro cuadrado!
¡Tanta mano ensangrentada!
¡Tanto pueblo adoctrinado!
Ha sido larga la noche
y avanzando viene el alba.
Entre la luz y la sombra
se desata la batalla.
No digas que lo ignorabas
y que no fuiste alertado.
En ti lo gritaba el alma;
y en cada calle, tu hermano.
No, no hay nada que describa
a ese monstruo desalmado.
No hay pintor que lo retrate,
ni color tan desgraciado.
En tus manos, la esperanza,
el resplandor y la espada.
En tus pasos, la grandeza
y en tu pecho la morada.
Nadie puede ser neutral
cuando se acercan las llamas.
La libertad tiene un precio
que el cobarde nunca paga...
G.S.A.