Florecen sonrisas
en los labios de la alborada
y en las manos de la brisa
danzan tus caricias.
En los ojos del Río de la Plata
se refleja el centelleo del ocaso
y un manantial de amor
me hace recordarte sin tristeza.
En la desnudez de la noche
hay una sombra de tristeza
mas la luz de tu alma
como estrella ilumina mi vida.
Día tras día, tras día...
oigo tus palabras cómplices
el movimiento de tus pies y de tus manos
que me hacen sentir tu presencia
hablándome de la libertad caminando a mi lado.
¡Querida Mamá!
Este ramillete de Amor
donde quieras que estés
son para ti.