A veces, vagando en el mundo desolado que esta sociedad vacía obliga constantemente a regirse por sus reglas y normativas absurdas que casi nunca entiendo, logro encontrar detrás de alguna puerta vieja y muy bien escondido entre los escombros de palabras mal dichas y de sonidos grotescos que afectan mi sentido, aquella sonrisa de un gesto amable que tan frecuente se veía, aquel verso de un poeta libre de expresar sus sentimientos sin miedo a la critica tonta de personas ignorantes, que ni en lo más profundo de sus mentes entenderían esas frases bellas escritas a mano, aquella frase coherente fruto de la palabra de quienes saben decir y dicen bien, porque sus palabras llevan en sí mismas las experiencias recopiladas tras largos años de vida intensa y luego solo en este pedacito de mundo que aun no se deja corromper por los sentimientos del odio y la envidia es donde me encuentro a mi mismo, comienzo a pensar y escribo