jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
el viejo manuscrito medieval sobre artes ocultas
que mi abuelo me dejó en su testamento al morir
incluye -entre otras cosas tales como
conjuros contra el mal de ojo, recetas para pomadas
que curan la frigidez, instrucciones para sacarse al demonio
del cuerpo y esotéricos rituales asirios que permiten
hablar con los muertos-
una oración supuestamente mágica
para que cualquier persona que la diga se vuelva
invisible de inmediato
ahora que me encuentro ya enjaulado
-esperando la hora de ser llevado a juicio por allanamiento de morada,
exhibicionismo y tentativa de violación agravada
por veinte minutos de manoseo durante los que no conseguí
que la puta verga se me pusiera tiesa-
bien podría aprovechar las paredes de piedra de mi celda
para golpearme la cabeza contra ellas por no
haber pensado en cerciorarme frente a un espejo
de que la puta frasecita realmente tuviera
el maravilloso efecto prometido,
antes de haber tenido la genial idea
-aquella madrugada ya con algunos tragos encima-
de saltar sobre la barda del patio de mi casa
cruzar el jardín contiguo y meterme
en la casa de la vecina
.
que mi abuelo me dejó en su testamento al morir
incluye -entre otras cosas tales como
conjuros contra el mal de ojo, recetas para pomadas
que curan la frigidez, instrucciones para sacarse al demonio
del cuerpo y esotéricos rituales asirios que permiten
hablar con los muertos-
una oración supuestamente mágica
para que cualquier persona que la diga se vuelva
invisible de inmediato
ahora que me encuentro ya enjaulado
-esperando la hora de ser llevado a juicio por allanamiento de morada,
exhibicionismo y tentativa de violación agravada
por veinte minutos de manoseo durante los que no conseguí
que la puta verga se me pusiera tiesa-
bien podría aprovechar las paredes de piedra de mi celda
para golpearme la cabeza contra ellas por no
haber pensado en cerciorarme frente a un espejo
de que la puta frasecita realmente tuviera
el maravilloso efecto prometido,
antes de haber tenido la genial idea
-aquella madrugada ya con algunos tragos encima-
de saltar sobre la barda del patio de mi casa
cruzar el jardín contiguo y meterme
en la casa de la vecina
.