hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
No hubo nada glamoroso
entre tu dicha y la mía.
Tal vez fue un simple amor,
tan simple que no dolía.
No se cayeron los astros,
ni tampoco se detuvo
el pulso del universo
que indiferente seguía.
No se apagaron estrellas,
ni los ríos se secaron,
sólo éramos dos almas llanas
que se habían enamorado.
Pero cuando todo acabó,
cuando la abrasiva rutina
deslució todos los brillos
y afloraron las mentiras...
¡Recién entonces lo supe!
Fue cuando al fin comprendí
que te llevaba en las tripas,
que ya me sería imposible
el olvidarme de ti.
entre tu dicha y la mía.
Tal vez fue un simple amor,
tan simple que no dolía.
No se cayeron los astros,
ni tampoco se detuvo
el pulso del universo
que indiferente seguía.
No se apagaron estrellas,
ni los ríos se secaron,
sólo éramos dos almas llanas
que se habían enamorado.
Pero cuando todo acabó,
cuando la abrasiva rutina
deslució todos los brillos
y afloraron las mentiras...
¡Recién entonces lo supe!
Fue cuando al fin comprendí
que te llevaba en las tripas,
que ya me sería imposible
el olvidarme de ti.