necros73
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un sobre azul
Al partir
dejaste escondidos
entre mis trajes
tus sueños.
Dentro de un sobre azul,
en mi escritorio,
escritas estaban
tus últimas palabras.
Tú legado fue
un vacío lleno de ausencia.
Cuida los recuerdos
no desatiendas al presente
por recordarme.
Compra leche y tira
los envases de cerveza
pues nada bueno te dejan.
Despacio quite las fotos,
doble su fragancia,
para guardarla en el cajón,
barrí sus pasos
de la estancia,
despinte de las paredes
su mirada, y de la cama
destendí su figura.
No te olvides de exorcizar
el baño, el lavabo y la cocina,
pues la pasión, se torna
melancolía.
Así que se prudente
y desinfecta la casa,
riega las plantas con mi perfume,
tira la basura cada viernes
y prende las veladoras,
no vaya a ser que un día
regreses y yo aún siga allí.
Cerré el sobre.
Saqué una vieja maleta gris,
en ella puse todos los fragmentos
de ti aún adheridos a mí: ropa,
la taza de la cual bebías café,
el jabón del baño,
los libros de francés,
el cepillo y el cortaúñas.
Es increíble como
Toda tú y todo yo,
días y años,
besos y suspiros,
enojos y alegrías,
cupieran en una maleta.
Ahora voy a la
Central del Sur,
rumbo al horizonte,
para arrojar al mar
estos vestigios de ti.
Posdata: No olvides
que donde fuego hubo,
damnificados quedan.
Al partir
dejaste escondidos
entre mis trajes
tus sueños.
Dentro de un sobre azul,
en mi escritorio,
escritas estaban
tus últimas palabras.
Tú legado fue
un vacío lleno de ausencia.
Cuida los recuerdos
no desatiendas al presente
por recordarme.
Compra leche y tira
los envases de cerveza
pues nada bueno te dejan.
Despacio quite las fotos,
doble su fragancia,
para guardarla en el cajón,
barrí sus pasos
de la estancia,
despinte de las paredes
su mirada, y de la cama
destendí su figura.
No te olvides de exorcizar
el baño, el lavabo y la cocina,
pues la pasión, se torna
melancolía.
Así que se prudente
y desinfecta la casa,
riega las plantas con mi perfume,
tira la basura cada viernes
y prende las veladoras,
no vaya a ser que un día
regreses y yo aún siga allí.
Cerré el sobre.
Saqué una vieja maleta gris,
en ella puse todos los fragmentos
de ti aún adheridos a mí: ropa,
la taza de la cual bebías café,
el jabón del baño,
los libros de francés,
el cepillo y el cortaúñas.
Es increíble como
Toda tú y todo yo,
días y años,
besos y suspiros,
enojos y alegrías,
cupieran en una maleta.
Ahora voy a la
Central del Sur,
rumbo al horizonte,
para arrojar al mar
estos vestigios de ti.
Posdata: No olvides
que donde fuego hubo,
damnificados quedan.