Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
A veces me importan mucho las cosas,
a veces me importan poco,
hay mañanas en que muero esperado,
a que despiertes,
otras ,
agradezco que sigas durmiendo,
para poder mirarte.
Al irnos los dos de nosotros,
aceptamos los momentos solos,
y miramos atrás,
hasta perdernos de vista.
El camino a casa está en la conciencia,
el hogar en los ojos,
que colapsan brillantes de añoranza.
Suspiran en sus brillos los míos,
cuando me detengo a pensarte,
hace solo un momento que te fuiste,
que no estés basta para mi,
que no estés un segundo,
es suficiente para extrañarte.
No es suficiente todo,
siempre falta ,
como quisiera ser las ventanas,
y las cortinas de tus ojos,
ser ese brillo lunar que te alumbra la cara,
cuando me ves llegar,
y a veces lo soy,
y a veces eres tú,
y somos los dos un solo sol.
En la pereza de un eterno abrazo,
en medio de nuestro calor,
cuando me entero por tu boca,
que me quieres,
y en la mía palpitan los besos,
siempre frescos, besos nuevos,
que maduran cada noche,
y que cosechas,
y endulzas con tu aliento.
Un solo sol los dos,
que duerme en los ojos despiertos,
te extraño cuando te vas
y te pierdes en la distancia,
pero más te extraño,
cuando me anuncias que te acercas.
Y palpitan mis besos frescos,
tus besos nuevos,
y tiritan mis ojos,
Te quiero… Te quiero cuando te espero.
A Paola Luna , mi mujer.
a veces me importan poco,
hay mañanas en que muero esperado,
a que despiertes,
otras ,
agradezco que sigas durmiendo,
para poder mirarte.
Al irnos los dos de nosotros,
aceptamos los momentos solos,
y miramos atrás,
hasta perdernos de vista.
El camino a casa está en la conciencia,
el hogar en los ojos,
que colapsan brillantes de añoranza.
Suspiran en sus brillos los míos,
cuando me detengo a pensarte,
hace solo un momento que te fuiste,
que no estés basta para mi,
que no estés un segundo,
es suficiente para extrañarte.
No es suficiente todo,
siempre falta ,
como quisiera ser las ventanas,
y las cortinas de tus ojos,
ser ese brillo lunar que te alumbra la cara,
cuando me ves llegar,
y a veces lo soy,
y a veces eres tú,
y somos los dos un solo sol.
En la pereza de un eterno abrazo,
en medio de nuestro calor,
cuando me entero por tu boca,
que me quieres,
y en la mía palpitan los besos,
siempre frescos, besos nuevos,
que maduran cada noche,
y que cosechas,
y endulzas con tu aliento.
Un solo sol los dos,
que duerme en los ojos despiertos,
te extraño cuando te vas
y te pierdes en la distancia,
pero más te extraño,
cuando me anuncias que te acercas.
Y palpitan mis besos frescos,
tus besos nuevos,
y tiritan mis ojos,
Te quiero… Te quiero cuando te espero.
A Paola Luna , mi mujer.
Última edición: